La alfabetización informacional

Sergio Arreguín Meneses

La UNESCO considera que parte de los componentes que permiten el desarrollo, la libertad y la prosperidad en la sociedad de la información son sin duda la alfabetización informacional y el aprendizaje a lo largo de la vida. En este sentido dicha Organización afirma que:

La alfabetización informacional faculta a la persona, cualquiera que sea la actividad que realice, a buscar, evaluar, utilizar y crear información para lograr sus objetivos personales, sociales, laborales y de educación. Las personas que dominan las bases de la información son capaces de acceder a información relativa a su salud, su entorno, su educación y su trabajo, así como de tomar decisiones críticas sobre sus vidas.
En un mundo digital, la alfabetización informacional requiere que los usuarios cuenten con las competencias necesarias para utilizar las tecnologías de la información y la comunicación y sus aplicaciones, a fin de tener acceso a la información y poder crearla.

Las asociaciones de bibliotecas y las bibliotecas mismas han sido promotoras de estos esfuerzos y desde principios del siglo XXI en el ámbito internacional, se han abocado más notablemente a transformar sus programas de formación de usuarios en programas de alfabetización informativa o, ALFIN como se le conoce en la literatura especializada, con el propósito de desarrollar las habilidades y competencias necesarias en materia de información de los usuarios que acuden a ellas.

Algunas de las asociaciones internacionales de bibliotecas que han desarrollado modelos ALFIN, se encuentran Association of College and Research Libraries (ACRL) en Estados Unidos, Australian and New Zeland Institute for Information Literacy (ANZIIL) en Australia y Nueva Zelanda y Society of College, National and University Libraries (SCONUL) en Gran Bretaña. Todas ellas buscan definir las habilidades particulares que una biblioteca necesita transmitir a sus usuarios en materia de información. De acuerdo con Pinto, Sales y Osorio (2008), SCONUL recomienda impulsar las siguientes habilidades:

  1. Reconocer una necesidad de información.
  2. Distinguir formas mediante las que se puede afrontar el vacío de información.
  3. Construir estrategias para localizar información.
  4. Localizar y acceder a la información.
  5. Comparar y evaluar la información obtenida de diversas fuentes.
  6. Organizar, aplicar y comunicar información a otras de forma apropiada según la situación.
  7. Sintetizar y construir partiendo de información existente, con lo que se contribuy a la creación de nuevo conocimiento.

En el caso de las bibliotecas universitarias en México, de acuerdo con Uribe (2012), tan sólo 13 por ciento de 532 bibliotecas encuestadas, cuentan con algún nivel de formación en ALFIN, lo cual es un porcentaje aún muy bajo, considerando que la naturaleza de las bibliotecas es seleccionar, organizar y diseminar la información; por otra lado, ayudan a formar a sus usuarios en el aprovechamiento de dicha información; y finalmente, el nivel académico de los usuarios que atienden son de licenciatura y posgrado.

En este sentido, la biblioteca del IISUE te invita a que te sumes a los cursos y talleres que organiza con estos fines. Este año promoveremos más intensamente el taller “Estrategias de búsqueda de información” que tiene como propósito identificar las fuentes de información académicas disponibles en el IISUE y la UNAM para localizar información pertinente y explorar su potencial, que está planeado bajo el enfoque ALFIN. Si te interesa participar en él, te solicitamos enviar un correo electrónico con tu nombre completo, institución a la que perteneces, ocupación actual, grado de estudios y número telefónico a la cuenta biblioteca_iisue@unam.mx para que te enviemos la fecha del próximo taller, que tendrá una duración de tres horas. ¡Esperamos tu participación!

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