Elena Garro, entre su nacimiento y su muerte

Graciela Bellon 

Entre su nacimiento y su muerte, Elena Garro hizo algo sobresaliente: escribió una novela con un nombre maravilloso, Los recuerdos del porvenir, y una de las más importantes en la literatura escrita por mujeres en todos los tiempos. La publicó en 1963 bajo el sello de Joaquín Mortiz, y ha sido considerada por muchos críticos como la primera obra del realismo mágico latinoamericano, así como su autora una de las escritoras mexicanas más importantes, junto a nada menos que sor Juana Inés de la Cruz.

Entre su nacimiento y su muerte, Elena Garro se casó a los 17 años, con el poeta y ensayista Octavio Paz, del que se divorció años después. En ese lapso, Garro se convirtió en una respetada dramaturga, pero su carrera fue oscurecida, hasta el final de sus días, por la sombra apabullante del escritor.

Entre su nacimiento y su muerte, se presume que, en 1968, Elena Garro hizo unas acusaciones contra intelectuales a raíz de la masacre del 2 de octubre en Tlatelolco, lo que le valió el repudio del medio intelectual mexicano y un exilio europeo de más de 20 años; otra larga y ominosa sombra que la lanzó a la marginalidad y al olvido.

Entre su nacimiento y su muerte, Elena Garro escribió novelas, cuentos, obras de teatro, poesía y artículos en revistas y periódicos de circulación nacional, y habló, desde la marginación y su condición de mujer, de la  marginación de ésta, de la libertad femenina, de la libertad política, la soledad, el amor, el tiempo, la fatalidad…

Entre su nacimiento y su muerte, Elena Garro escribió líneas y líneas de prosa magnífica, cómo ésta, tomada de  Los recuerdos del porvenir: “Aquí estoy, sentado sobre esta piedra aparente. Sólo mi memoria sabe lo que encierra. La veo y me recuerdo, y como el agua va al agua, así yo, melancólico, vengo a encontrarme con mi imagen cubierta de polvo 〈…〉. Estoy y estuve en muchos ojos. Yo sólo soy memoria y la memoria que de mí se tenga”.

Entre su nacimiento y su muerte, Elena Garro murió, cubierta de polvo y olvido, aunque el porvenir no dejará de recordarla nunca.

Este artículo fue publicado en el marco del centenario del nacimiento de Elena Garro. Si quieres conocer las actividades conmemorativas, haz clic aquí.


Te recomendamos ver: La escritura de mujeres en América Latina, una entrevista a Carmiña Navia Velasco.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *