La revista electrónica

Sergio Arreguín Meneses 

Las revistas, dentro de las instituciones académicas y científicas, son una herramienta de información y de conocimiento actualizado que por su naturaleza forman parte del proceso de comunicación y que las comunidades doctas han inventado y utilizado desde el siglo XVII. Por su parte la revista electrónica, al iniciarse los primeros proyectos desde la década de los setenta del siglo XX  y hasta hoy, ha seguido cumpliendo con esta misma labor de comunicación científica, pero ahora potenciada con las características que la tecnología de información y comunicación le otorgan, como por ejemplo, la consulta más ágil y rápida de ellas, disponibilidad inmediata, e incluso remota, tanto fuera de las bibliotecas como del campus universitario, lo cual ha implicado el rompimiento con lo geográfico y lo temporal; incluso la socialización entre escritores y lectores se ha visto favorecida, porque de acuerdo con Grafton (2011), los formatos electrónicos invitan a aquéllos a verse a sí mismos como miembros de una comunidad por la posibilidad de contacto que permite el correo electrónico y las redes sociales.

La revista electrónica ha sido objeto de estudio que ha interesado a la comunidad científica y bibliotecológica desde los años setenta del siglo XX; sin embargo, los estudios sobre su uso, realizados en el plano internacional proliferaron hasta la década de los noventa del mismo siglo. En ellos se compara por lo general la preferencia de uso de las revistas en formato electrónico sobre el impreso, correlacionan la preferencias del lector con determinados factores de la propia revista electrónica como son su actualidad, disponibilidad, acceso, prestigio, hipervínculos o recursos multimedia, entre otros. Gammon y O’Connor (1996), Vaughan (2003), Black (2005) y otros han demostrado el declive en el uso de la revista impresa cuando se introduce la revista electrónica.

Por su parte, Bar-Ilan, Peritz y Wolman (2003) descubrieron que los perfiles demográficos, la disciplina y la edad son factores con mayor influencia en los patrones de uso y preferencia de este tipo de recursos de información.  En relación con la disciplina demostraron que los patrones de comportamiento informativo son diferentes de la revista impresa frente a la electrónica, por ejemplo, el profesorado de humanidades la utiliza menos en tanto que los académicos de ciencias médicas y ciencias de la vida las utilizan en mayor medida, seguidos por los de ciencias. Sin embargo, Vakkari (citado en Nicholas et al., 2010) determinó que los usuarios de The Finnish National Electronic Library (FinELib) que utilizaron principalmente materiales electrónicos sobre temas en humanidades, han aumentado el uso de estos recursos en 7 por ciento y en ciencias sociales en 17 por ciento, lo anterior durante el periodo de 2000 a 2005; es decir, en ciencias sociales y humanidades el uso de las recursos electrónicos va en aumento.

Las revistas electrónicas que suscribe la UNAM han aumentado considerablemente al paso del tiempo. En 2005 contaba con más de 7 000 revistas en este formato; para 2014 las suscripciones de revistas electrónicas subió a 26 000 títulos. Lo anterior de acuerdo con los datos ofrecidos por la Dirección General de Bibliotecas (2016) en su sitio web; por otra parte, la misma Universidad edita la versión electrónica de sus propias revistas electrónicas, por lo que las ha puesto a disposición de toda la comunidad académica nacional e internacional bajo el modelo de acceso abierto.

Como se aprecia, el acervo electrónico de las revistas electrónicas  en nuestra Universidad va en aumento;  de igual forma el uso del formato electrónico en las áreas de Ciencias Sociales y Humanidades va teniendo más aceptación en la medida de su disponibilidad y  su exposición dentro de una comunidad a lo largo del tiempo; por otra parte, el modelo de acceso abierto es utilizado por la propia UNAM, para hacer accesible sus propias revistas académicas desde hace ya varios años. Por lo anterior, la Biblioteca del IISUE te invita a que utilices estos valiosos recursos de información a través de los siguientes catálogos:


Obras consultadas

Bar-Ilan, Judit, Bluma C. Peritz y Yecheskel Wolman (2003), “A survey on the use of the electronic journal accessed through the web by the academic staff of Israeli Universities”. Journal of the academic librarianship, vol. 20, núm. 6, noviembre, pp. 346-361.

Black, Steve (2005). “Impact of full text on print journal use at a Liberal Arts College”, Library Resources & Technical Services, vol. 49, núm. 1, enero, pp. 19-26.

Dirección General de Bibliotecas, UNAM (2016), Estadísticas del sistema bibliotecario, 2014 (recurso electrónico).

Disponible en: http://bibliotecas.unam.mx/index.php/estadisticas/colecciones, consultado el 18 de marzo de 2016.

Gammon, Julia A. y Phyllis O’Connor (1996), “An Analysis of the Results of Two Periodical Use Studies: How Usage in the 1990s Compares to Usage in the 1970s, Serials Review, vol. 22, núm. 4 invierno, pp. 35-53.

Grafton, Anthony (2011), “El libro se desmaterializa”, tercera parte, La Gaceta del Fondo de Cultura Económica, diciembre, núm. 492. pp. 29-31, ISSN 0185 3716, Disponible en: http://www.fondodeculturaeconomica.com/subdirectorios_site/libros_electronicos/Gacetas/dic_2011/index.html, consultado el 18 de marzo de 2016.

Nicholas, David, Ian Rowlands, Paul Huntinghton, Hamid R. Jamali y Patricia Hernández Salazar (2010), “Diversity in the e-journal use an information-seeking behaivour of UK researchers”, en Journal of Documentation, vol 66, núm. 3, pp. 409-433.

Vaughan, K.T.L.  (2003), “Changing Use Patterns of Print Journals in the Digital Age: Impacts of Electronic Equivalents on Print Chemistry Journal Use”, Journal of the American Society for Information Science and Technology,  vol. 54, núm. 12, octubre, pp. 1149-1152.

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