¿Década de los años sesenta o sesentas?

Juan Leyva

Dice la Ortografía de la lengua española que la grafía para décadas se compone “preferentemente utilizando los numerales cardinales que designan cada decena, siempre en singular” (5.3.2.), y el Diccionario panhispánico de dudas, que “en estos casos se desaconseja poner en plural el cardinal referido a la decena” (s.v. “década”).

En realidad, como escribiera José G. Moreno de Alba en un artículo publicado en 1992 y reimpreso en 2012 por séptima vez, el plural debería ser respetado en tales expresiones, si se considera que el numeral cardinal que acompaña a años y décadas es un sustantivo en aposición (y no un adjetivo), y no pierde sus requisitos de concordancia (plural o singular), como sí sucede en su función adjetiva (“tiene veinte años”) (Minucias: 286-287). Aunque las normas de concordancia son de sobra conocidas y no son lo más decisivo en este caso ─que en realidad es de confusión entre un tipo de palabra y otro─, pueden consultarse en el Esbozo de una nueva gramática (2.9.2), así como en la Gramática de Alcina y Blecua (7.8.6) y, más recientemente, en la Nueva gramática de la lengua española, en su capítulo dedicado a la concordancia (además toca el tema en otros).

Moreno de Alba refrendaría la misma tesis en Suma de minucias del lenguaje (2003), a título individual pero siendo ya director de la Academia Mexicana de la Lengua: “las palabras que designan decenas, como cualquier otro numeral cardinal, cuando anteceden al sustantivo, sin perder su carácter adjetival, difieren de los adjetivos comunes en que carecen de marca, de gramema de género y número. […] [Por otro lado,] se sabe que cuando los cardinales hacen alusión no a un número de modo absoluto sino al signo mismo, al dibujo que lo representa, pueden muy bien pluralizarse: ‘unos cuatros muy mal hechos’, ‘dibújame tres dieces’. Ello se debe, ante todo, a que en esos casos los numerales están significando como sustantivos y no como adjetivos […] [Y así,] veintes en ‘los años veintes’ no significa ‘20 unidades’ sino que precisamente designa los años que van de 1920 a 1929, que incluyen, como decena, el 20: aquí, por tanto, veintes numéricamente viene a significar sólo 10, los años veintes son diez. Todo ello me lleva a pensar que veintes en ‘los años veintes’ está funcionando como sustantivo (en aposición) y que tal vez debería pluralizarse” (432-433).

Pese a ello, si bien con cautela, las dos obras citadas al principio señalan que es preferible el uso del singular o que se desaconseja el plural. La precaución se debe a que esa preferencia y ese consejo carecen de argumentos y se contradicen por completo con las normas del español. El comportamiento atípico de la expresión se agrava si la observamos con cuidado: al escribir “la década de los veinte” en realidad estamos diciendo una década compuesta por veinte unidades o una década compuesta por años sólo 20, o sea los número 20 de cada siglo, como en la expresión “los días veinte de cada mes”. ¿Cómo han llegado la Real Academia y la Asociación de Academias de la Lengua Española ─que firman la Ortografía y el Panhispánico─ a semejante extremo? Cruz de plata en mano, en lucha contra el demonio del extranjerismo.

El propio Moreno de Alba, en 2005, se ve orillado a avalar ese criterio por partida doble, en tanto firmante del Diccionario panhispánico de dudas (concluido en octubre de 2004): en su calidad de director de la Academia Mexicana de la Lengua y coordinador del área de México y El Caribe para la elaboración de este diccionario. Es dudoso que, en este y otros casos, lo haya hecho plenamente convencido.

Más tarde, en 2009 (moriría en 2013), en su puesta al día de los conceptos de norma, corrección, ejemplaridad y prestigio lingüísticos, el doctor Moreno de Alba explica los criterios que guiaron el Diccionario panhispánico (esbozados en los preliminares de la obra). De acuerdo con él, esos criterios fueron 1) tener en cuenta la corrección desde el punto de vista del sistema abstracto de la lengua (cosa que no se cumple en el caso de la expresión temporal apuntada), 2) seguir la ejemplaridad histórica de la lengua (tal como se comporta en la vida real y en el tiempo, aunque no coincida con la norma abstracta), y 3) atender las ejemplaridades propias de los principales dialectos “cuando éstas no contradicen la corrección lingüística (criterio 1) y cuando se ven apoyadas por las hablas cultas de esas variedades geográficas” (“Las nuevas…”: 92).

Mis tres lectores ya habrán levantado la ceja, porque, primero, ¿dónde está la encuesta de las hablas cultas que avale singularizar el numeral en las expresiones referidas y, por tanto, ir contra la norma que el propio Moreno de Alba defendía en los noventas y aun después? Segundo, es de lo más común oír a las personas de mediana o mayor cultura expresar el plural en esos casos sin ningún titubeo. Otra cosa ocurre cuando están influidas por la regla escrita que, junto con la RAE, una serie de editores y correctores de estilo viene tratando de imponer desde hace décadas, y que llega a su extremo cuando solicita a los autores y marca en los originales destinados a la imprenta suprimir el plural incluso en la expresión “los treintas” (o “los veintes” o “los sesentas”), para designar los años de una década.

Hasta ahora, la supresión del plural ─pese a contradecir el sentido común y la norma─ va logrando imponerse (pero la norma varía en el tiempo). El propio Martínez de Sousa, uno de los mayores expertos en ortotipografía, y que no vaciló en publicar una severa crítica al Diccionario panhispánico, anota en su Libro de estilo Vocento: “la forma de mencionar las décadas cuando se refieren a años puede ser un problema: ¿en singular: la década de los setenta?, ¿en plural: la década de los setentas? Siguiendo el uso mayoritario, debe usarse la forma singular. […] En igual caso se encuentran las expresiones con la palabra año: los años veinte […] En cuanto a la pluralización del numeral, presenta el mismo problema que década […] Siguiendo el uso mayoritario, también aquí debe usarse la forma singular […] tal vez por el hecho de que la pluralización de los números no es habitual en español” (192). Vagas hipótesis, débil argumento. (Su crítica al DPD, en La palabra…: 183-199.)

La verdad es que estamos frente a uno de los casos más notables de contradicción e insolvencia de una “norma” impuesta. Un caso típico de aquellos que, contra toda aparente lógica, suceden en la historia de una lengua. Pero la filología sabe que sin la cuantiosa cantidad de estos casos no existirían las lenguas romances.

Y aunque la concordancia no sea aquí el problema central (sino la confusión de un sustantivo con un adjetivo), una probable explicación podría ampliarse al reflexionar sobre un ángulo que también suscita los mayores pruritos en editores y correctores: la alteración de la concordancia de número en muchas construcciones. De acuerdo con María Ángeles Soler (La concordancia…), la relación entre el controlador y el concordante depende tanto de la cercanía entre ambos como del significado de la expresión en su totalidad. Y mientras más cerca del dominante o controlador se encuentra el concordante, más se ajusta la concordancia a la norma abstracta o a las reglas gramaticales; en cambio, la lejanía puede generar un desplazamiento de los elementos formales (sintácticos) por un énfasis en el significado (concordancia ad sensum).

Es probable que esa tendencia haya influido en el caso de expresiones como “la década de los años veintes” (su forma estrictamente correcta), si bien su empleo frecuente y repetido ─sobre todo en textos históricos y periodísticos─ autoriza la elipsis y le ha dado una forma breve en el uso común: “la década de los sesentas”, “los sesentas”. La supresión del último plural parece ocurrir no sólo porque el número ya va muy marcado a lo largo de la frase, sino por otros factores. Por ejemplo, porque a) aunque década significa tradicionalmente diez unidades de algo y no sólo de años, b) su consolidación para referirse a un periodo histórico parece definitiva, y así no es necesario añadirle “años” a la expresión y el plural de veinte(s) quedaría semánticamente garantizado por el colectivo y la marca del plural en los y año(s), aunque la última se omita. Además, c) la frase “los años veintes” ha sido habitualmente condenada por los gramáticos como originaria del inglés (en olvido de que el español se formó del latín, el árabe y las diversas lenguas que había en la tierra hoy denominada España; además de que su estado actual tiene influencia del francés ─a partir de los Borbones─, de las lenguas americanas ─y aun del tagalo─, y del inglés en el último siglo, como demuestra la expresión que nos ocupa).

La condena por extranjerismo puede leerse, por ejemplo, en el Esbozo de una nueva gramática (1973): “no es idiomático en español, en cambio, el plural de los treinta, los cuarenta, o los treintas, los cuarentas, etc., para designar, como en inglés, los años del siglo comprendidos entre 30 y 39, 40 y 49, etc.” (2.9.2, 2°). Sin embargo, con muy buen sentido, Ricardo Alfaro había escrito algunos años antes que “The Mad Forties […] alude a los extravagantes cultos que surgieron en los Estados Unidos durante el decenio de 1840 a 1850. […] Este modo de decir, pintoresco y enérgico, es sin duda desusado entre nosotros, pero no es alienígeno al genio del castellano.  ¿Por qué no podemos decir los cuarentas, los veintes, los setentas? En la conversación familiar recuerdo haber oído a personas cultas la expresión ‘por los años de ochenta y tantos…’ De este giro al inglés no va mucha distancia. Resuelva el problema el buen gusto de traductores y escritores” (Diccionario…, s.v. “años”).

En suma, y pese a todo, por alguna razón todavía inasible, a muchos hablantes (sin duda influidos por una norma irreflexivamente impuesta), les parece que en la expresión “la década de los sesentas” el último plural resulta innecesario: han cedido ante la presión de una Academia obsesionada con los extranjerismos, como con esta expresión, ciertamente más usual en inglés pero no del todo ajena al español ni siquiera en el siglo XVI, como documenta Martín Alonso en su Enciclopedia del idioma: “la primera década de este siglo. Solís: Hist. Nueva Esp., 1658” (s.v. “década”).

Visto con serenidad, no sería la primera ni la última vez que el español alterara su propia norma por cuestiones pragmáticas (o nos recordara que la pragmática influye siempre en la norma). Al parecer, el sentido plural se sobreentiende, es decir, se alcanza, sin necesidad de una concordancia sintáctica estricta, aunque sí semántica. A pesar de su corte solipsista, nadie duda ya de que esa expresión se refiere no a uno de los años comprendidos entre el 60 y el 69, sino a todos y cada uno de ellos, es decir, al sesenta y uno, al sesenta y dos, al sesenta y tres, etc., o sea, a todos los números sesenta de esa década; en suma, a los sesentas.

Antes de su naturalización en español, la función de esta forma expresiva fue cubierta, por ejemplo, por “la cuarta década del siglo” (pero ¿es la de los treintas o la de los cuarentas?, dudaría el lector un instante), por “el decenio de 1830 a 1840”, por “los años del ochenta y tantos”, “la década del treinta”, “la década del 1830”, “los 50’s”. La Ortografía y el DPD proscriben el uso de números, también para evitar un supuesto anglicismo, pero, ¿no será que, en su forma actual, toda la expresión proviene del inglés?

Igual o mayor serenidad puede ser necesaria para aceptar que su éxito se debe a su brevedad y precisión: “los cincuentas”, “la década de los cincuentas”, que, como es fácil comprobar, ninguna de las otras formas cumple. En vez de resistirse a aceptarla echando mano de errores introducidos con la idea de evitar una copia literal del inglés, debería aceptársela plenamente y de acuerdo con la propia norma. Se ha impuesto por ser más práctica, no por idiomática, pero puede serlo plenamente si aceptamos el plural.

Por último, resulta todavía menos admisible suprimir el plural cuando no hay por ningún lado las palabras década ni años: “los sesenta”. En todos los casos debería respetarse el plural, pero sobre todo en éste, pues de otro modo se incurriría en un doble error: imponer una excepción que contradice toda norma, y unificar el estilo hasta un extremo inaceptable.

Como quiera que sea, por ahora resulta válido decir “la década de los sesenta” (¡60 unidades en un colectivo de 10!), aun cuando década no sea un colectivo sólo para años ni el sustantivo numeral “sesentas” concuerde (con los y años) como debiera. No obstante, a mi parecer, un manual de estilo ─obligado a la coherencia─ no debería autorizar esa forma y tendría que reinstalar el plural incluso en la expresión extensa. (Y desde ayer.)

Referencias

-Alcina, Juan y José Manuel Blecua, Gramática española, Barcelona, Ariel, 1975.

-Alfaro, Ricardo, Diccionario de anglicismos, Madrid, Gredos, 1964.

-Alonso, Martín, Enciclopedia del idioma, 3 vols., Madrid, Aguilar, 1982.

-Martínez de Sousa, José, Libro de estilo Vocento, Gijón, Trea, 2003.

——-, La palabra y su escritura, Gijón, Trea, 2006.

-Moreno de Alba, José G., Minucias del lenguaje, México, Fondo de Cultura Económica, 1a. ed. 1992, 7a. reimpr. 2012.

——-, Suma de minucias del lenguaje, México, Fondo de Cultura Económica, 2003.

——-, “Las nuevas academias y la normatividad lingüística”, en Fulvia Colombo y María Ángeles Soler (coords.), Normatividad y uso lingüístico, México, UNAM, 2009, pp. 85-92.

-Real Academia Española, Esbozo de una nueva gramática, Madrid, Espasa-Calpe, 1ª. ed. 1973, 8ª. reimpr. 1982.

-Real Academia Española/Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario panhispánico de dudas, Madrid, Santillana, 2005.

——-, Nueva gramática de la lengua española, 3 vols., Madrid, Espasa, 2009.

——-, Ortografía de la lengua española, Madrid, Espasa, 2010.

Soler, María Ángeles, La concordancia de número en español, México, UNAM, 2012.

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  • 8 febrero, 2019 en 4:39 pm
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    Después de esta larga perorata como explicación, ¿qué es lo que debe usarse, *años sesenta o años sesentas? GRACIAS.

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