¿Qué opinan los expertos sobre la evaluación docente?

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Tomás González Fernández

El 29 de mayo de 2015, a solo 8 días de las elecciones intermedias, la Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció la “suspensión indefinida” de los procesos de evaluación para el ingreso, promoción y permanencia en Educación Básica y Media Superior.

Esto provocó una reacción por parte del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), así como de algunas organizaciones de la sociedad civil. Sin embargo, el 9 de junio el secretario de educación, Emilio Chuayffet, declaró que los exámenes se realizarían en tiempo y forma.

En el IISUE conversamos con tres especialistas que nos brindan perspectivas únicas para entender este momento crucial en la vida política de México: Hugo Casanova, Mario Rueda y Ángel Díaz-Barriga.

¿Qué está sucediendo en torno a la evaluación docente? ¿Cómo llegamos a este escenario?

Hugo Casanova: 

Las últimas semanas hemos visto cómo la educación fue subsumida en el marco de la política. De hecho, casi se convirtió en un “estorbo” para el proceso electoral. Esto provocó que desde las más altas esferas se lanzara, con un enorme desdén hacia el sector educativo, el anuncio de que se suspendería la evaluación –un proceso que ya estaba fijado en la Constitución.

Por si fuera poco, a los diez días se confirmó que siempre sí se iba a seguir con la evaluación a través de una serie de explicaciones enredadas e inverosímiles.

Sin embargo, no debe sorprendernos el momento en que ocurre esta crisis. La situación actual estaba prefigurada en el esquema de política educativa que se había propuesto desde inicios del sexenio.

¿Cuáles son sus déficits principales? Del amplio catálogo de temas quisiera destacar dos. En primer lugar, la falta de perspectiva educativa; es decir, se trata de una propuesta educativa sin contenidos sustantivos. En segundo lugar, quisiera resaltar una ausencia incomprensible e imperdonable: la del propio magisterio. ¿A quién se le ocurrió no contar con la participación de los maestros?

Es una paradoja que un sector tan grande e importante no haya participado de una manera activa en el diseño y la implantación de la propuesta educativa. La supuesta reforma fue diseñada desde los escritorios de los políticos y de unos pretendidos expertos, quienes obviamente se encontraban muy lejos de la praxis educativa.

Además, es importante hacer notar la presencia de entidades paraempresariales, como Mexicanos Primero, que ha logrado imponer sus puntos de vista y que se ha convertido en un grupo de presión para la toma de decisiones. Esto hace que la paradoja se vuelva aún más grave: hoy la voz empresarial tiene una mayor presencia que las voces de los maestros.

No podría dejar de referirme a la encrucijada en que se encuentran los estudiosos de la educación, quienes han oscilado entre alinearse a las políticas gubernamentales o asumir su papel de analizar con rigor la viabilidad de las propuestas educativas.

Ángel Díaz-Barriga:

El panorama actual nos permite ver que la evaluación docente es ante todo un tema político.

En realidad, la dimensión educativa de la evaluación ha sido irrelevante desde que se procesó la legislación; de ahí la ingenuidad del congreso al pensar que podía evaluar a cuatro millones de maestros en solo cuatro años.

La intención ha sido siempre evaluar a los maestros para poder correrlos. Aunque formalmente se hable de la calidad de un buen docente, en realidad el tema central es que la evaluación habilita al gobierno para despedir profesores.

La muestra más clara del cariz político de la evaluación es lo que pasó dos días antes y un día después de las elecciones: el gobierno calmó las aguas políticas con la suspensión indefinida, solo para volver a agitar el avispero una vez concluidas las elecciones.

Lamento mucho que nadie en este país haya aprovechado la suspensión de la evaluación para regresar este tema al congreso, pero con proyectos educativos y no solamente con proyectos políticos.

El propio INEE reconoció en julio de 2014 que la práctica docente es compleja y no puede evaluarse solo a través de exámenes. Entonces, ¿por no promovió  ante el Congreso un cambio en la legislación, donde se establezca que cuatro años es un periodo muy corto para evaluar a tantos docentes?

Por su parte, la SEP está hablando hoy de “aplicación de exámenes” y no de evaluación. Desde mi punto de vista, es mucho más decente plantearlo así debido a la implicación conceptual que tiene.

Mario Rueda: explicar cómo llegamos a esta situación es muy arriesgado, ya que no hay mucha información. Para mí, es algo que tomó por sorpresa a todos los actores. Tan es así, que el primer comunicado que emitió la junta de gobierno del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) solicitaba al presidente que se rectificara la medida de suspender la evaluación.

Por otro lado, había un contexto de votaciones inminente y una movilización claramente identificada con una sección del magisterio que se opone a la reforma educativa. Resultaba evidente —y así lo hicieron notar los medios— que esta movilización estaba vinculada con la medida de suspender la evaluación.

Esta hipótesis es plausible. No obstante, la  Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) hizo manifiesto que no estaba negándose a la evaluación, sino que buscaba la derogación de toda la reforma educativa. Por tanto, iba a seguir con sus manifestaciones, incluso si la evaluación se mantenía en suspensión.

¿Cuál sería una posible salida?

Hugo Casanova: 

Tengo un gran escepticismo ante las ocurrencias oficiales, que cada vez están más lejanas a la sensibilidad política y al compromiso educativo. Sin embargo, me parece indispensable señalar la urgencia de que el Estado mexicano pueda plantear todavía una salida al problema educativo con base en una política educativa asertiva y con contenidos que atiendan esas dimensiones pedagógicas y sociales que han estado tan ausentes en la propuesta gubernamental.

Lo que nos ha estado haciendo falta en el tema educativo es inteligencia. Acompañada, por supuesto, de justicia social, planteamientos democráticos y una propuesta educativa de calidad, entendida en términos sustantivos y no meramente administrativos. Y, naturalmente, lo que se espera es una mayor pericia y sensibilidad de quien se ocupa de la conducción de la política educativa nacional.

Hoy se vive una suerte de “alineación” en la visión de los actores que hegemonizan el poder educativo en México, incluyendo al secretario de Educación, al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), a la asociación Mexicanos Primero y a otras asociaciones privadas que giran en torno a la propuesta gubernamental.

Y no se trata de negar la voz a ninguno de ellos. En el concierto de la democracia son necesarias todas las posiciones. Sin embargo, resulta inaceptable que sean las únicas voces. Hacen falta otras posiciones que puedan contribuir a la construcción de un discurso educativo más informado en términos académicos y más comprometido en términos sociales.

Me parece indispensable e inaplazable que en la propuesta educativa se otorgue un espacio real a las voces que no coinciden de manera necesaria con las del grupo hegemónico. En este sentido, uno de los problemas fundamentales de la reforma es que no se han generado los consensos necesarios. Escuchar a los otros e incluir sus planteamientos permitirá que las propuestas puedan aspirar a una mayor legitimidad.

Una condición ineludible para buscar una salida al conflicto es replantear la relación entre las autoridades educativas y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), y establecer un diálogo serio y respetuoso con sus representantes. La etiqueta de “revoltosos”, “rijosos” y “saboteadores de elecciones” es claramente autoritaria y, por si fuera poco, absolutamente ineficaz para contener al movimiento magisterial de oposición.

Ángel Díaz-Barriga:

La única salida que veo es que el INEE asuma la responsabilidad de regresar la evaluación al Congreso de la Unión para que se modifique la legislación.

Es muy importante que la evaluación no sea individualizada. Es incorrecto pensar que los maestros mejoran a través de sistemas de evaluación individualizados. Si queremos que la evaluación realmente tenga impacto en la mejora del trabajo educativo, tenemos que tomar a la escuela en su conjunto como unidad de evaluación.

De este modo, podremos comparar una escuela con otra que realmente sea comparable. Esto nos permitiría preguntarnos por qué se producen resultados distintos bajo condiciones similares.

Pero esta es una reflexión que le corresponde a la comunidad escolar —el grupo de maestros. Una vez realizado el análisis, ellos mismos tendrían la responsabilidad de elaborar un proyecto de trabajo a tres años, contra el cual se evaluaría su desempeño.

Una vez realizada la evaluación, se le devolvería toda la información obtenida a la escuela de un modo que no sea recompensador ni sancionador, sino que realmente apunte a la mejora del desempeño educativo.

Todos queremos que mejore la educación. Pero tenemos que reconocer que, dado el tamaño de nuestro sistema, la mejora será muy lenta.

En Chile se dedicaron dos años a discutir con los profesores cómo podían armar un sistema de evaluación. A lo que llegaron fue a un esquema voluntario, donde el profesor se inscribe y solicita la evaluación, que dura nueve meses.  El periodo es largo porque el sistema evalúa la práctica docente, no solo lo que se pueda contestar en un examen.

Siguiendo esta línea, correspondería también pensar una reforma inteligente a las escuelas de educación normal. Esta es un área de oportunidad que se ha perdido totalmente.

Ciertamente hay algunas normales que se han vuelto conflictivas debido a su historia —y no es casual que sean normales rurales, donde asisten los hijos de las personas más marginadas y desprotegidas. ¿Pero qué ha hecho el Estado desde el movimiento del 68 hasta la fecha? Intentar cancelarlas o reconvertirlas en normales multiculturales. Y si no quieren, les congelan los recursos.

A las normales se les debería dar el mismo trato que a cualquier institución de educación superior; es decir, dotar de autonomía académica a aquellas que cumplan con determinados indicadores. Esto significa que las mejores normales podrían formular su propio plan de estudios.

Las normales que no cumplieran con los requisitos tendrían que crear un programa de mejora para alcanzar los indicadores, teniendo como incentivo lograr su autonomía. Esto generaría una competencia enriquecedora entre las normales, del mismo modo que tenemos competencia entre las universidades.

Pensar en un plan de estudios nacional de educación normal en México es el absurdo más grande. Por más que uno haga esfuerzos para entender la problemática de la educación normal no se puede contemplar cada caso particular.

Este es incluso un problema constitucional, porque el artículo tercero establece que la educación normal debe ser única en el país. Creo que le tocaría a la SEP o al INEE impulsar que el Congreso reforme este artículo, habilitando la opción de autonomía académica.

Mario Rueda:

Esta es una oportunidad para reflexionar en torno al propósito de la evaluación. Si efectivamente se está planeando la evaluación como un recurso para mejorar la educación, hay que reconocer que no es el mejor momento para llevarla a cabo.

Se entiende que el propósito de la evaluación es resolver situaciones complejas como la relación del sindicato de maestros con el gobierno. Esta relación implica abordar temas como la eliminación de las plazas automáticas, los mecanismos para ascender en la carrera magisterial y la gestión misma de la carrera magisterial.

Creo que nadie discute que se debe evaluar, pero la pregunta es si la evaluación resolverá los problemas educativos del país. Yo sostengo que no los va a resolver y que este momento es una excelente oportunidad para clarificar cuáles son sus verdaderas intenciones.

Por ejemplo, es imposible evaluar a los maestros si no está claro el modelo que promueve el sistema educativo vigente. En los últimos tiempos ha habido varios intentos de transformar este modelo y se rumora que puede haber más cambios en el corto plazo. El problema es que la evaluación ya está fijada a nivel legal antes de que estos cambios ocurran, y trae consigo consecuencias muy fuertes en términos de ingreso y promoción.

En resumen, considero que esta es una oportunidad para revisar el propósito de la evaluación; quizá dar más tiempo para saber exactamente qué es lo que se espera de los maestros y plasmar esta expectativa en un modelo pedagógico, en un proyecto educativo.

Solo entonces podrá la evaluación proporcionarnos un diagnóstico, al tiempo que ilumina las posibilidades de formación —tanto continua como inicial— de los maestros. A su vez, este proceso será insumo para que las normales rurales se alineen al proyecto de evaluación.

Por último, es necesario distinguir claramente los contextos políticos que van a definir el futuro de la evaluación. Se puede tener una evaluación perfectamente cuidada, técnicamente bien realizada, pero si hay un contexto político que irrumpe, todo lo demás va a tener un menor peso.

¿Es posible pensar en una evaluación que no se preste a fines políticos?

Hugo Casanova: 

La evaluación se toca con la política? Sí, claro. Lo que pasa es que entendemos la política como algo negativo y no debería ser así. La política es una acción intrínsecamente humana que nos permite vincularnos con las decisiones que nos atañen a todos. La política es una de las condiciones de la vida ciudadana y eludirla resulta absolutamente equivocado. Por el contrario, la actividad política fortalece el tejido social y estimula la vida colectiva.

En este sentido, la evaluación puede ser política sin que esto la convierta en algo negativo. El asunto es cómo dotar a la evaluación de un sentido sustantivo, que realmente atienda y refleje aquello que califica.

Si nos dedicamos a medir cuántos gises y cuántos borradores hay, o cuantos aciertos tuvo un profesor en un examen, y eso nos lleva a inferir que la educación es buena o mala, estaremos en una postura reduccionista.

La evaluación, en cambio, debería incluir aspectos tales como dilucidar el avance de los sujetos en el aprendizaje, la generación de aptitudes del profesorado o la generación de condiciones que favorezcan el aprendizaje. Esto es algo que la evaluación, tal como fue diseñada, no ha logrado conseguir.

Me parece que ahí se tiene una gran oportunidad. No es que la evaluación tenga que despolitizarse, sino que tendría que sustantivizarse. Esto significaría dotarla de un sentido menos instrumental y más pedagógico.

El problema es que se ha partido de un planteamiento absolutamente ingenuo por parte del gobierno federal, según el cual la evaluación es una suerte de mantra que mejora la educación.

En la universidad no podemos permitirnos caer en un error de esa magnitud. Tenemos que profundizar mucho más en las cuestiones educativas. Por eso, si hemos de hablar de evaluación, tenemos que usar un concepto mucho más denso que nos permita entenderla e interpretarla de una mejor manera.

Me preocupa que haya voces que no tienen un conocimiento profundo del tema, y que esas voces sean las que estén imperando en el diseño de la reforma educativa. Entre el discurso político y el de los empresarios, hoy la educación se enfrenta a un verdadero maltrato conceptual. Sin embargo, confío en que el saber educativo generado desde la universidad y desde otros espacios de reflexión y praxis educativa pueda alcanzar una mayor presencia social. Esa es una condición para el real fortalecimiento de la educación que reclama nuestro país.

Ángel Díaz-Barriga:

Mi ideal es que todo lo educativo estuviera fuera de fines políticos. Y para eso, creo que debemos mirar el modelo uruguayo.

En Uruguay, el ministro de Educación es elegido por el presidente, pero su tarea es administrar, no definir las políticas. Las políticas las define una Dirección Nacional de Administración de la Educación. El director es electo mediante procesos donde interviene el Senado, el Ejecutivo y el gremio docente. A su vez, él cuenta con una especie de consejo técnico muy pequeño, conformado del siguiente modo: el presidente nombra un miembro, el Senado otro y el gremio de profesores otro.

Desde esa dirección se piensan las políticas educativas. Y su configuración permite que se planeen políticas a 25 años, porque le otorga autonomía para administrar el sistema educativo.

El año pasado vino el director del Instituto Nacional de Evaluación Educativa de Uruguay y empezó su conferencia diciendo: “El INEEd no hace exámenes”. Esto causó una gran extrañeza: “si no hace exámenes, ¿entonces qué hace?”.

Su respuesta fue: “La tarea de hacer exámenes corresponde al Ministerio. Nuestra labor consiste en retomar información y organizarla para devolvérsela a los profesores”. Y añadió: “incluso estamos haciendo talleres con profesores sobre cómo modificar la práctica en el aula, cómo modificar su planeación”.

Entonces, opino que debemos darnos la libertad académica de discutir modelos de evaluación distintos al que aprobó el congreso el año pasado, teniendo en cuenta que un modelo de evaluación no puede aislarse de un modelo de formación de profesores, ni de un modelo de gestión del sistema educativo en su conjunto.

Mario Rueda:

Lo que la sociedad define como “evaluación” está claramente identificado con “examen”, y el examen con asignar una calificación; entonces, la evaluación se entiende como una clasificación.

El problema es que socialmente todos compartimos esa idea. Al hijo no se le pregunta qué aprendió, sino cuánto sacó. Pero el examen es solo una de tantas opciones para acercarnos a obtener información sobre un conjunto de habilidades.

Por otro lado, las acciones que tú diseñes tienen que responder al contexto. No es lo mismo evaluar un conjunto pequeño de maestros que un millón 400 mil . Y esta enorme cantidad, además, está distribuida en un territorio muy amplio; algunas escuelas todavía tienen muchas dificultades de acceso.

Socialmente hay una tendencia a sobresimplificar la evaluación, que en realidad es todo un proceso que forma parte de la planeación. En otras palabras, la evaluación no es una acción aislada. Si la viéramos así, sería como juzgar a una persona a partir de una fotografía. Quizá uno capture el mejor ángulo, pero es probable que no lo sea. Sería totalmente improcedente tomar medidas fuertes a partir de ese retrato.

La evaluación debe dar cuenta de lo compleja que es la docencia. Asimismo, debe reconocer la necesidad de invitar a la sociedad y clarificar cuál es el rol que se le asigna al docente. Al mismo tiempo, deben revisarse las condiciones particulares del profesor para cumplir ese rol. Mientras no se atiendan esas condiciones, los “profesores de excelencia” que queremos solo van a ocurrir en nuestra imaginación.

Las condiciones que enfrentan los profesores pueden ser muy diversas: desde un lugar improvisado para dar clases o el desconocimiento del programa educativo vigente, hasta situaciones de multiculturalidad para las que no están preparados.

Pero la escuela no reconoce todas estas condiciones y menos aún forma maestros capaces de responder adecuadamente a ellas. De ahí el gran reto de hacer evaluaciones que realmente contribuyan a mejorar la educación. Yo creo que la evaluación solo ayuda a mejorar la educación cuando ilumina la naturaleza de la tarea de enseñar y de aprender, y nos muestra bajo qué condiciones desarrollan su labor los maestros.

¿Qué tan lejos estamos? ¿Cuánto nos falta? ¿Cómo vamos avanzando en esa dirección? Todas estas preguntas deberían ser parte del ideal de las evaluaciones.


Ya puedes ver en línea el Foro: Reforma educativa y evaluación docente: el debate 


Hugo Casanova es doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación (Cum Laude) por la Universidad de Barcelona, e Investigador Titular del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE).

Ángel Díaz-Barriga es Investigador Emérito del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, y  doctor en Pedagogía por la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la UNAM.

Mario Rueda es especialista en evaluación educativa y doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de París VIII Vincennes-Saint-Denis, Francia. Actualmente se desempeña como Director del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación.

40 thoughts on “¿Qué opinan los expertos sobre la evaluación docente?

  • 18 junio, 2015 en 5:02 am
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    Muy interesante las propuestas educativas y las comparaciones con otros modelos educativos de países. Ojala se pueda acceder a mas información y formacion sobre ello

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  • 18 junio, 2015 en 6:27 pm
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    No se puede pensar en un mejor porvenir de los alumnos, de los maestros, de la educación que solo obedee a cuestiones económicas la razon no compite con el dinero y el poder, falta ver el pasado para poder entender el presente educativo y asi planear un futuro en dónde todos formemos parte activa de las mejoras educativas…

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  • 20 junio, 2015 en 10:40 am
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    Tengo 55 años y mi apreciación del país en qué vivo (México, soy mexicano), es un país que aunque tiene todos los recursos naturales para ser una potencia mundial, no lo es..,
    Seguimos siendo un país tercermundista y los motivos principales para ello es una gran corrupción e influyentismo en todos los sectores y el resultado es lo qué México hoy es..,
    Sin corrupción los sistemas actúales funcionarían y no habría necesidad de reformas llámese educativas o cualquier otra.., si no castigamos corrupciones y ponemos en lugares de decisión a personase “preparadas” ., buscaremos crear otras reformas en 50 años (o antes si es que México no aguanta)..,

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  • 20 junio, 2015 en 4:16 pm
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    Siempre me ha parecido ilógico la presentación de un examen. Si en verdad se quiere calidad, porque no iniciar primero en la capacitación y apoyo a la actualización docente.
    Después se evalúe a toda la sociedad: políticos, docentes, padres de familia….
    Y por último ofertar apoyo a quienes lo requieran y !si se niegan” será: el despido o retiro voluntario.

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  • 20 junio, 2015 en 8:27 pm
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    La calidad en el sistema educativo no depende estrictamente de una simple evaluación del saber docente, es una falacia total, habrá que hacer un análisis multifactorial del sistema. La infraestructura, los contextos tan diversos, las manías políticas en torno a la asignación de los docentes, el gasto que se asigna (en su mayoría para burócratas que están detrás de un escritorio y que desconocen las verdaderas condiciones para la practica educativa) en los últimos años se esta contratando universitarios con especialidades distintas muy preparados sí, pero que poco saben del quehacer educativo, de la didáctica misma, ahh y creen que con solo ser tutorados ya serán aptos para atender a nuestra niñez. Error grave error. Qué hace un abogado, una enfermera, un economista, etc. que solo por ser compadre, ahijado. Familiar de algún burócrata tiene una plaza docente. Y después en la práctica nada que ver. Si querían ser docentes porque no se prepararon para ser, hacer y actuar en la docencia. Un examen no es suficiente para resanar las inconsistencias del sistema educativo mexicano. Una verdadera reforma debiera evaluar todo el sistema educativo y que cada uno asuma sus fallas y responsabilidades. Pero es mucho pedir. Estamos en México y sólo deja a la vista la ineptitud e incapacidad de nuestras autoridades educativas.

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    • 26 junio, 2016 en 11:24 am
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      A mi manera de pensar un normalista es perfecto para enseñanza preescolar y primaria después tendrían que hacer su especialidad como lo hacen algunos para nivel secundaria. Pero considero que bachillerato y universidad deben ser egresados de ahí mismo los que den clases y que para f dar estas se chimpancé con requisitos de preparación pedagógica

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  • 21 junio, 2015 en 11:24 pm
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    Buenas noches; soy docente frente a grupo de educación primaria y me permito compartir por lo menos mi experiencia y creo que la de muchos compañeros. Nuestra realidad es difícil y las autoridades la desconocen o aparentan desconocerla; en las escuelas oficiales atendemos a grupos de 35 alumnos o más sin la infraestructura adecuada para salvaguardar adecuadamente la integridad física de los niños y las niñas, con mobiliario viejo o roto, los equipos de libros de texto “gratuitos” proporcionados por la SEP no llegan completos para la cantidad de niños que se atienden en las aulas, los pizarrones rotos; entre otras porque podría mencionar muchas más.Es decir, trabajamos en condiciones precarias. Los niños y las niñas llegan con hambre o enfermos a las escuelas y los padres de familia se molestan cuando se les llama por esta razón. Además también somos contadores porque debemos llevar las “cooperativas escolares” que nos quitan tiempo efectivo de clases por requisitar la documentación debido a que estas funciones las desempeñamos profesores frente a grupo y además no nos permiten gastar los recursos para la verdadera mejora de las instalaciones y esa es una actividad que debiera llevar un contador no un docente. Aunado a todo ello vivimos siendo agredidos por las comunidades escolares gracias a las múltiples campañas de desacreditación en contra de los docentes. La realidad es también que el salario de un maestro no es lo que se dice en realidad y yo no compré mi plaza como lo refiere el Sr. secretario de educación; la gané. Finalmente quisiera decir que no estoy en contra de ser evaluada pero para ello deberíamos tener en primer lugar la capacitación adecuada que dicho sea de paso la SEP no la proporciona, los cursos que imparte la SEP los dan personas que no tienen ni idea de lo que es estar en un grupo; la secretaria del jefe, el mensajero, etc., y las evaluaciones docentes son con base a reglamentos no a conocimientos o aptitudes, es decir no son evaluaciones conceptuales, procedimentales ni actitudinales. ¿Quieren evaluar al maestro cuando lo que en realidad está mal es todo el sistema educativo? Es como si quieren evaluar a un chef con un platillo cuando éste no tiene estufa. Si se puede tener una mejor calidad educativa cuando las escuelas oficiales tengan las condiciones adecuadas para cumplir con esta función. Gracias

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    • 12 septiembre, 2015 en 1:20 pm
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      Hola, ¿maestra Lety? Disculpe, estoy en busca de una persona, Leticia Fernandez Acosta que fue mi profesora en la escuela primaria: Daniel Ramirez Perez, en segundo y quinto año. Si acaso fuese usted, pero que me recuerde y le dejo mi correo. Me gustaría saber de usted. perly_hi@live.com

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  • 30 junio, 2015 en 8:13 am
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    Las opiniones expresadas por estos “expertos” no tienen ninguna validez ni peso, ya que entre sus logros académicos, no se encuentra el nombramiento de “embajador de la educación” ni mucho menos de diputado plurinominal, ya que realmente en manos de estos tipos de personas esta la decisión de lo que es “calidad de la educación”, los demás podrán decir misa… Ahí les queda de tarea para el 2018. Saludos

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  • 3 julio, 2015 en 2:10 am
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    Tanto experto en evaluación educativa que existe en el país, de la UNAM, del DIE-Cinvestav-IPN,.por qué no conjuntar tantos esfuerzos. LO JUSTO ES EVALUAR POR PROMEDIO POR ESCUELA Y NIVEL, ELPROMEDFIO DE TODOSLOS DOCENTES DE UNA INSTITUCI{ON Y COMPARARLACON UNA DE IGUALES O MUY SIMILARES CONDICIONES DE INFRAESTRUCTURA,CAPACIDADES Y CONDICIONES . Y MAS AUN AHORA QUE lapolítica educativa de equidad obliga a aceptar y darle oportunidad a todos los estudiantes yendo más allá dellímite de las capacidades deatenci{on del plantel. Y donde mucho dle gasto que corresponde a laecuelala absorven los propios profesores, comprnado sus propios software,materialdidáctico, y equipamiento y medios aUDIOVISUALES….. QUIEN HABLA DE ESTO…. ??? Falto un verdadero FORO,CONGRESO…y trabajos de investigaci{on-acci{on si de verdad se quiere transformar la educaci{on EN EL CAMINO….

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  • 4 julio, 2015 en 10:40 pm
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    hola quieren mejorar la educacion reforma para k ni un peso a los partidos para k los 1200 millones k le dieron al pri lo inviertan en las escuelas rurales para k todas tengan agua luz y centro de computo

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  • 5 julio, 2015 en 1:25 am
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    reforma ni un peso a los partidos politicos que los 1200 millones que le dieron al pri se invierta en las escuelas rurales para ponerles agua luz y centro de computo eso mejorara la calidad en la educacion

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  • 30 noviembre, 2015 en 10:01 am
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    Tengo compañeros mestros que les aplicaron el examén de conocimientos este fin de semana les pusieron entre cien y ciento veinte preguntas a los de las áreas de matemáticas y física lo cual esto es antipedagógico porque ni siquiera los de las NASA responderian a estas preguntas que llevan tantos cálculos sin calculadoras y formularios en tres horas. Por tanto, que la SEP y el INEE no critiquen a los maestros dando porcentajes falsos porque aunque, muchos maestros se esforzaron y tienen los conocimientos posiblemente no les dio tiempo contestar adecuadamente y eso no es culpa de ellos sino del INEE por lo lo mal diseñada y planeada la evaluación también ellos estan reprobados y todos los que trabajan ahí junto con el secretario de la SEP.

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  • 27 diciembre, 2015 en 10:18 pm
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    Considero que a los políticos y a los doctores del INEE no les preocupa la calidad de la educación en México, lo que les preocupa es que ya se gastaron todos los recursos naturales y económicos del país, y ahora quieren correr maestros, para subcontratarlos sin prestaciones y jinetear el dinero, para tener un margen de maniobra de recursos económicos para sus campañas políticas y poder perpetuar a sus familias en el poder. ¡México Despierta!

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  • 5 enero, 2016 en 5:06 pm
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    Por favor sigan publicando este tipo de reflexiones ya que es importante revisar el tema de la educación a profundidad y desde muchas perspectivas

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  • 17 febrero, 2016 en 1:26 pm
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    Me ha sido muy grato leer todas sus aportaciones, considero que cuentan con una visión objetiva, pero sobre todo lejana a los tintes populistas que intentan convencer a la población con argumentos carentes de sentido. Definitivamente la evaluación debe regresar al Congreso, ser replanteada y modificada de tal forma que involucre en todos sus planteamientos el beneficio del profesorado mexicano.

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  • 1 marzo, 2016 en 8:16 am
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    Las Reformas instructivas,no educativas,impuestas autoritariamente en Varios países es parte del Paquete del Modelo Económico Neoliberal anti social,anti-ecologico y anti axiologico.Obetivo:privatizar la educación.
    Al maestro no se le consiera como un profesional,que ha sido malformado por el mismo sistema educativo y político.En segundo lugarEvaluación noes igual a Examenes tipo lápiz y pael,con pruebas estandarizadas sin validez ni confiabilidad ni pertinencia contextual.
    En sintesis,el Estado via sistema educativo los malforma y encima pretende autoritariamente tomarles examenes.Asi no se evalua a los docentes sino atraves de un proceso con orientadores,tutores con funcion tipo feedbach para que los maestros mejoren,optimicen su rendimiento profesional
    Hay que rechazar la Seudo-Reforma,la Política instructiva neoliberal y el darwinismo “evaluativo”

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  • 8 marzo, 2016 en 7:03 pm
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    Es lamentable,pero vivimos en un país sin democracia donde la última palabra la tiene un grupúsculo de políticos que cegados por la ambición de poder tienen secuestradas todas las posibilidades de crecimiento educativo,pues a ellos les favorece un pueblo ignorante que se conforme con salarios de miseria que viva acostumbrado a que le atropellen sus derechos,que pasen el resto de sus días esclavisados por los altos intereses que los bancos les cobran o por las deudas que se ven obligados a contraer con las miles de casas de préstamo que han proliferado como epidemia ¿Calidad educativa? para ese grupúsculo en el poder sería una amenaza,como ya lo decía un eminente especialista en educación la reforma “educativa”va en busca del control del magisterio,del sometimiento a sus caprichos políticos electorales,”si estás conmigo,cuenta con el trabajo”.Mientras no se exija que funcionarios públicos de todos los niveles de gobierno tengan una preparación profesional de calidad y valores,LA CONSTITUCIÓN POLITICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS,en manos de personas ambiciosas,seguirá perdiendo su esencia para lo que fue creada,seguirán manoseándola a su antojo y conveniencia haciendo de ella un arma de sometimiento y constantes atropellos de los derechos humanos. En nuestro país es evidente que contamos con eminentes especialistas en educación que sin dudarlo darían catedra al señor Nuño y al propio “Presidente” Peña Nieto,de lo que debería ser una verdadera reforma educativa.¿Por qué ellos sí pueden heredar “regalar” a sus hijos,por tres o seis años que “sirvieron”: diputaciones,senadurias,gubernaturas,sin el más mínimo escrutinio de la ciudadanía y hasta crean leyes para que un docente de 30 ó hasta 40 años de servicio no pueda dejarle el 50% de su horas a un hijo que ha hecho una carrera profesional para ser docente.Por lo visto no existe poder humano que detenga la ambición de poder del gobierno actual

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  • 25 junio, 2016 en 8:58 pm
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    Hoy leí el artículo y es muy interesante saber que de muchas maneras compartimos en diferente léxico pero en el mismo sentido sobre qué es y cuales son los fines de una evaluación y de un examen, soy egresado de Esc. Nor. Rur. y jubilado. ojalá encontraran los medios para hacer que los políticos escucharan las voces del magisterio y expertos en los temas educativos que lograran una reforma educativa que beneficie en todos los sentidos a la comunidad escolar (alumnos, personal y padres) desde el preescolar hasta U.P.N. sin dejar de lado las Normales

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  • 2 agosto, 2016 en 1:35 pm
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    El artículo es enriquecedor y los expertos en educación describen claramente lo que significa el concepto abstracto llamado “evaluación”. Ojalá Nuño y Peñanieto lo leyeran y lo pudieran entender. Disfruté el artículo y los comentarios de los lectores. Espero que el gobierno y la sep inviten a los académicos expertos en educación y a los maestros para que se diseñe una verdadera reforma educativa. He estado leyendo diariamente los artículos publicados sobre el tema en el periódico La Jornada y la sep está perdiendo la batalla. Mi respeto y admiración a los Maestros y Maestras del CENTE, “Hasta la victoria siempre”.

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  • 28 agosto, 2016 en 1:15 pm
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    Buenos días,es muy lamentable lo que sucede en este gran país llamado MÉXICO, Sobre todo con las nefastas llamadas reformas impulsadas por la administración PRISTA que encabeza el LIC. Enrique Peña Nieto. Soy un docente con 30 años de servicio en Escuelas Secundarias Federales, al hablar de evaluación me manifiesto a favor, Sin embargo la evaluación de desempeño docente debe considerar y dar cuenta de lo compleja y variada que es la docencia, considero relevante que se deben reconocer los diferentes contextos en que se encuentra la escuela, las necesidades y carencias de equipamiento e infraestructura, indudablemente todo esto es parte de un proceso de planeación. Así mismo debe reconocer la necesidad de invitar a la sociedad y clarificar cuales el rol que se le a asignado al docente. Al mismo tiempo se deben revisar las condiciones particulares del profesor para cumplir con ese rol. Mientras no se atiendan esas condiciones, los “profesores de excelencia” que queremos solo van a ocurrir en nuestra imaginación. por lo tanto para alcanzar una EDUCACIÓN DE CALIDAD es necesario involucrar a los padres de familia, jornadas escolares normales, ya que hoy la escuela se esta convirtiendo en guarderías donde los profesores de las asignaturas que conforman el plan de estudios 2011 de educación básica atiende grupos integrados por mas de 51 alumnos, sera posible? atender los 12 principios pedagógicos que sustentan dicho plan.con esta cantidad de alumnos no es posible generar ambientes de aprendizaje.podemos pasarnos todo el tiempo quejándonos,pero que los creadores de esta reforma laboral me digan como atiendo amis alumnos con NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES,NO ES POSIBLE AUN NO SE OBSERVAN RESULTADOS DEL PLAN DE ESTUDIOS 2011 Y ESTA EN YA EN PUERTA EL NUEVO MODELO 2016. Cambios y mas cambios,es necesario transformar las políticas, de distribuir los recursos,erradicar la corrupción no asignar mas presupuesto para partidos políticos,salarios justos para todos y no esos salarios tan altos para diputados y senadores y funcionarios ¿sera equitativo y justo? y a todos ellos quien los EVALÚA?

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  • 19 abril, 2017 en 4:29 pm
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    La evaluación de docentes es importante pues el evaluado podrá tener un crecimiento personal, si bien el problema de evitar tales evaluaciones es debido a que muchos creen que su evaluador puede ser parcial y juzgarlo más por corazonadas más que por su calidad como docente. Para una evaluación más neutral se puede implementar un método en línea por medio de un software que genere sus metas a realizar en un tiempo determinado y así evaluar el desarrollo de su trabajo meta y sus resultados arrojados.

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  • 9 noviembre, 2017 en 5:50 pm
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    Gracias por su información, si me permiten quisiera agregar que la evaluación de 360 grados es una herramienta excelente, yo en la practica la he usado y me ha permitido ayudar a los gerentes de mi empresa a mejorar sus competencias blandas. Gracias

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