19s – Boletín del IISUE http://www.iisue.unam.mx/boletin Artículos y eventos sobre la universidad y la educación. Wed, 25 Apr 2018 20:29:21 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.5 Artículos y eventos sobre la universidad y la educación. 19s – Boletín del IISUE Artículos y eventos sobre la universidad y la educación. 19s – Boletín del IISUE http://132.248.192.241/~iisue/www/www/boletin/wp-content/plugins/powerpress/rss_default.jpg http://www.iisue.unam.mx/boletin Punto de acopio “Proyecto imaginarios XXI” http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6459 http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6459#respond Fri, 24 Nov 2017 21:02:10 +0000 http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6459 Ana Laura Gallardo

Del lunes 25 de septiembre al jueves 5 de octubre de 2017, la comunidad del IISUE se unió a los trabajos de apoyo a los damnificados del sismo del 19 de septiembre en la Ciudad de México.

El acopio reunido fue de aproximadamente un cuarto de tonelada, entre alimentos no perecederos, artículos de higiene y cuidado personal, ropa limpia, juguetes y material didáctico para niños, así como artículos de limpieza y envases de plástico PET para la construcción de refugios temporales.

Lo recaudado se distribuyó de manera directa a familias afectadas en cuatro puntos de la delegación Xochimilco en la Ciudad de México: San Lorenzo, Santa María Nativitas, San Gregorio y Santa Cruz.

Cabe señalar que hubo algunos productos donados como equipo de seguridad y de limpieza, que no era posible entregar a las familias por sus características. Estos productos se canalizaron al Centro de Acopio del Programa Interuniversitario de Reconstrucción a largo Plazo, coordinado por estudiantes de pedagogía de la UNAM. En la Gaceta UNAM se puede encontrar más información al respecto.

Agradecemos mucho a toda la comunidad universitaria en particular la del IISUE y el Posgrado en Pedagogía. De manera muy sentida, gracias a los voluntarios que ayudaron en la recolección, selección, empacado y entrega del acopio: Graciela Alessio, Oliver de la Cruz, Jesús Flores, Germán Chacón, Alejandra Muñoz, Erick Vallejo, Emilio Nava, Carlos de Tavira, Greta Valdés y Sofía Maldonado.

Finalmente, hacemos un llamado a la comunidad universitaria para que sigamos ayudando a los damnificados de los sismos. Si tienes interés, puede consultar las siguientes iniciativas:

ACOPIO_0000_IMG-20171023-WA0043 ACOPIO_0003_IMG-20171023-WA0038 ACOPIO_0002_IMG-20171023-WA0012 ACOPIO_0001_IMG-20171023-WA0041 ]]>
http://www.iisue.unam.mx/boletin/?feed=rss2&p=6459 0
Los temblorosos días en que volvimos a ser sociedad civil http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6137 http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6137#comments Thu, 05 Oct 2017 22:22:36 +0000 http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6137 Jesús Aguilar Nery

Septiembre de 2017, mes de terremotos en México, pero también cuando la gente se ha volcado a las calles para reapropiarse del espacio público, que es por definición de tod@s. Entre llanto y estupor se abrieron paso otros sentimientos y valores que nos remiten al cuidado y la piedad por las/os demás. El deseo de ayudar surgió como el zumbido de la alarma sísmica: la mayoría lo ha escuchado para actuar en consecuencia.

La desgracia telúrica también removió cierta parte de nuestra naturaleza-cultura para sacar de cada uno/a algo profundamente humano. La solidaridad y el reconocimiento por los/as demás se manifestó de modo cotidiano después de los temblores; incluso, por momentos se ha desbordado y se ha desplazado como una ola que nos une a pesar de las desigualdades y las diferencias. Dicha fuerza ha revertido, incluso más allá de las zonas de desastre, cierta impiedad y apatía por lo público que parecía ir ganando terreno a la presencia física en las calles hasta recluirse casi exclusivamente en las redes sociales.

La energía liberada de la tierra también sacó un arrojo compasivo que rebasa la mediatización telenovelesca que se empeña el “cuarto poder” en manipular para sí. El control de las imágenes no es privativo de las televisoras o radiodifusoras, pero no nos engañemos, aún lo hegemonizan. La lucha por establecer el ritmo del drama es una golosina que incluso algunos peatones disputaron por momentos de modo perverso o embaucando a sectas y extraviados/as.

chimalpopoca

Brigadistas trabajan en un edificio colapsado en la Colonia Obrera de la Ciudad de México. Crédito: ProtoplasmaKid.

Siguiendo la lucidez de Monsiváis, hemos podido atestiguar nuevamente -como hace poco más de tres décadas y en otros momentos de la Historia (y de otras historias) de esta nación-, el color de “los rituales del caos” en el sureste y el centro del país. Esas ceremonias que van performativamente no sólo despejando los escombros de las edificaciones sino de la ciudadanía, esa casi de manual: de las filas enormes pasando cascajo, víveres, pero también van pasando conciencia social, como se decía antaño; pretenciosamente diría que observamos la emergencia de esa que los politólogos llaman la sociedad civil.

El famoso pueblo “en acto”, hace presencia en la esfera pública tras el desastre, aunque a menudo rápidamente se ve ensombrecida por la policía o el ejército. La aparición gubernamental-estatal busca encabezar y, de hecho, arrebata la dirigencia de los trabajos, de los medios y los fines, pero no sin batalla, no sin consecuencias.

nota1-3

Jóvenes distribuyen víveres en el Estadio Olímpico Universitario. Crédito: Gaceta UNAM

La ciudadanía ha hecho acto de presencia y ha conmovido hasta a los/as indolentes, se trata de una llamarada que tiene reminiscencias de movimientos sociales como el MUP (Movimiento Urbano Popular). Esas palabras que ahora pertenecen literalmente a otro siglo no parecen describir lo que se vislumbra. Pero hay cierta hermandad con los hechos recientes que nos levantan capas de miedo, indiferencia y desconfianza, para volverse esperanza mezclada con otros sentimientos. Esperanza que se remueve y huye a la velocidad con que la tierra vuelve a cimbrarnos, pero no se disipa, no desaparece y vuelve tal vez un poco más rebelde. Se escuda en esa creencia ciudadana de que somos más iguales que diferentes, arraigada en valores casi en retirada: que vale la pena darnos la mano, y entre más mejor; que compartimos la desgracia mediante los acordes del “cielito lindo” y luchamos por levantarnos al sonoro rugir de “sí se puede” ser mejores. Y se demuestra en innumerables experiencias y actos más o menos generosos, desde el ímpetu de las/os jóvenes por ayudar a desconocidos/as, hasta quienes salen de sus casas para brindar un vaso de agua, una torta, un gansito, un techo, pero también una sonrisa, un roce o una mirada reconfortante, esperanzadora.

En cualquier caso, la fuerza de los movimientos telúricos ha puesto en la superficie del espacio público nacional la presencia de esa elusiva sociedad civil. Pero debe también señalarse que para permanecer visible debe trascender esta coyuntura, actuar democráticamente en distintas escalas e intervenir organizadamente en los debates y quehaceres de la agenda pública, no sólo donde han padecido el desastre. Esto nos recuerda que, parafraseando a Calvino, hay cosas que en el infierno no son infierno y debemos hacer que duren y abrirle espacios, para ello debemos establecer objetivos comunes (por el bien común antes que el individual) y rebasar el “cortoplacismo”.

En otras palabras, tenemos ante nosotros la responsabilidad de que este reencantamiento por las cosas públicas tenga repercusiones en distintos ámbitos de nuestra vida y comunidad, incluidos el pedagógico y el educativo: ¿Cómo traducir los aprendizajes de la presencia activa de la sociedad civil, de la movilización ciudadana a las aulas? ¿Cómo aprovechar esta coyuntura para la educación de niños, niñas y jóvenes? Cuestiones que, entre otras, cada quien ha de responder de modo riguroso, según sus posibilidades y trincheras.

]]>
http://www.iisue.unam.mx/boletin/?feed=rss2&p=6137 1