Artículos – Boletín del IISUE http://www.iisue.unam.mx/boletin Artículos y eventos sobre la universidad y la educación. Thu, 23 Nov 2017 19:18:48 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.5 Artículos y eventos sobre la universidad y la educación. Artículos – Boletín del IISUE Artículos y eventos sobre la universidad y la educación. Artículos – Boletín del IISUE http://132.248.192.241/~iisue/www/www/boletin/wp-content/plugins/powerpress/rss_default.jpg http://www.iisue.unam.mx/boletin/?cat=8 Las bases de datos especializadas en educación (parte VI) http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6437 http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6437#respond Thu, 23 Nov 2017 00:26:52 +0000 http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6437 Sergio Arreguín Meneses

Este artículo es la sexta entrega de una serie producida por la coordinación de Biblioteca del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE). Para ver las entregas anteriores, haz clic en cualquiera de los enlaces:

1. Emeral Insights
2. Education Resource Information Center (ERIC)
3. Science Direct
4. Informe Académico
5. Índice de Revistas de Educación Superior e Investigación Educativa (IRESIE)

Ahora es el turno de Academic Search Complete. Esta herramienta (que en realidad cuenta con un descubridor) ofrece principalmente acceso a textos completos de publicaciones periódicas. Además, incluye otras publicaciones, en su mayoría arbitradas, como monografías, conferencias, libros electrónicos, publicaciones oficiales, videos, audio, noticias, reportes, reseñas, documentos de trabajo, patentes, entre otros. Proporciona también, índices y resúmenes de cerca de 12 mil títulos especializados en diversos campos del conocimiento.

Actualmente, esta base de datos comprende alrededor de 10 millones de registros, que en alguna parte tiene asociada la raíz “educa*”. Ahora bien, si buscamos la misma raíz en el campo tema la base de datos despliega más de 2 millones 500 mil recursos.

Academic Search Complete
Academic Search Complete – Pantalla de inicio.

La localización de información se realiza por palabra o frases mediante una caja de búsqueda. Antes de iniciar, si prefieres cambia el idioma de inglés a español mediante el botón “Language” que se encuentra en la cinta azul, ubicada en la parte superior derecha de la pantalla. Ahora, ingresa sin comillas el parámetro “educa*” en la caja de búsqueda, haz clic en el botón “Buscar” y con ello logras recuperar casi los 10 millones de recursos que mencionamos antes.

Siguiendo con el ejemplo, podrás filtrar mediante diversos parámetros del descubridor. Ellos aparecen en el menú de lado derecho. Entre otros podrás encontrar los siguientes: tipos de fuentes, tema, publicación, editor, idioma, género… Si te interesa acotar más la búsqueda de nuestro ejemplo, en la opción “tipos de fuentes” selecciona “Publicaciones académicas” lo cual reducirá los registros a cerca de 4 millones 500 mil. Posteriormente, restringe la búsqueda por “Idioma”, seleccionado “Español”, lo cual te entregará cerca de 65 mil registros. Ahora, selecciona en el filtro “Tema: título principal”, la opción “México” que desplegará 2,012 registros. Finalmente, en el parámetro “Geografía”, selecciona “Oaxaca”, que entregará 2 recursos.

Búsqueda en Academic Seach Complete
Búsqueda acotada utilizando filtros.

También es posible partir de un tema muy concreto. Por ejemplo, podemos iniciar una nueva búsqueda ingresando la frase (sin comillas) “Reforma educativa en México”. Obtendremos alrededor de 35 registros. Si de ellos sólo nos interesan los que son artículos de revista, podemos utilizar el filtro “Tipos de fuentes”, lo cual reducirá la lista a sólo tres resultados. Para ver el texto en HTML de uno de ellos, escucharlo o descargar el archivo PDF, haz clic sobre la leyenda “Texto completo”.

En esta misma pantalla tendrás acceso a una caja de herramientas llamada “Compartir”, la cual te permite enviar tus resultados de búsqueda a una carpeta para utilizarlos más adelante dentro de la misma sesión. Otras opciones útiles son “Enviar a tu cuenta de correo”, generar una “Noticia RSS” o un “Vínculo permanente”. Finalmente, puedes exportar los resultados. Esta opción transforma los datos bibliográficos de los registros en un formato compatible con la mayoría de los gestores digitales de referencias, como Zotero, Mendeley y cualquiera que soporte formato RIS. Esto te ahorrará tiempo y te facilitará la elaboración de bibliografías en tus trabajos académicos.

Recuerda que el acceso al descubridor de Academic Search Complete es libre desde cualquier computadora o dispositivo móvil conectado a alguna red de la UNAM; o bien, desde casa con una clave de acceso remoto. Si tienes alguna duda sobre cómo utilizar la base de datos, envía un correo a bibioteca_iisue@unam.mx o personalmente dirígete a la coordinación de Biblioteca del IISUE, en donde con gusto te ayudaremos. En la séptima y última parte de este artículo trataremos más recomendaciones de bases de datos especializadas o que ofrezcan la temática educación. ¡Mantente al pendiente!

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Entrevista: El kilo dejará de existir como lo conocemos http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6427 http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6427#respond Wed, 22 Nov 2017 23:27:34 +0000 http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6427 A partir de 2019, el Sistema Internacional de Unidades sufrirá cambios que afectan directamente la definición de medidas como el amperio, el kelvin y el kilogramo. A pesar de que diversos medios han insinuado que estos cambios tendrán efectos en nuestra vida cotidiana, en realidad están pensados para otorgarle mayor estabilidad al sistema, al definir las unidades mediante constantes universales en lugar de criterios más arbitrarios, como los que tenemos hoy en día.

Así lo explicó Héctor Vera, investigador del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE) de la UNAM, quien agregó que las próximas modificaciones al sistema le permitirán a los científicos tener un referente que no cambia en el tiempo y el espacio para realizar sus mediciones. El referente actual para el kilogramo es un cilindro hecho de platino iridio, que se guarda bajo llave en París. Este cilindro podría haber perdido cerca de 50 microgramos con el tiempo, según un reportaje publicado por BBC Mundo.

Kilogramo de platino creado en 1799.
Kilogramo de platino creado en 1799.

A partir de 2019, el referente será “una definición abstracta unida a una constante fundamental, que es la Constante de Planck“, explicó Vera. “Ahora, en cualquier laboratorio donde se pueda seguir técnicamente esta definición podremos saber exactamente qué es un kilogramo”.

Pero… ¿qué va a cambiar en el salón de clases?

De acuerdo con el experto en sociología del conocimiento y de la ciencia, estos cambios al Sistema Internacional de Unidades le permitirán a los profesores vincular la enseñanza del sistema con algunos conceptos más abstractos que normalmente cuesta trabajo explicar. Uno de ellos es el tema de las constantes físicas, pero también se abre la puerta para discutir conceptos como el de precisión y el de incertidumbre.

Te invitamos a ver la entrevista completa con Héctor Vera a continuación:


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Las mujeres en la UNAM: infografía http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6398 http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6398#respond Thu, 09 Nov 2017 01:21:06 +0000 http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6398 Lo que antes era sólo un sueño para muchas jóvenes, hoy puede ser una realidad. Los números indican que la presencia de mujeres en la población estudiantil de la UNAM ha dejado de estar a la saga. Sin embargo, aún hay muchas desigualdades que deben atenderse para que podamos hablar de equidad de género en la Máxima Casa de Estudios.

En esta infografía, elaborada a partir de las bases de datos de la Dirección General de Planeación de la UNAM, el doctor Jorge Bartolucci y sus colegas analizan la situación actual de las mujeres en la Universidad. Revísala con cuidado y platícanos tu opinión en los comentarios. ¡Queremos escucharte!

 

Las mujeres en la UNAM.
Infografía: las mujeres en la UNAM.

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Top 10 del IMCO es un “trabajo irresponsable” http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6275 http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6275#comments Mon, 16 Oct 2017 23:06:55 +0000 http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6275 Cada año, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) publica su estudio “Compara Carreras”, que busca determinar la rentabilidad las diversas opciones que ofrecen las instituciones de educación superior en México. Este artículo es un diálogo entre Alejandro Márquez, investigador del IISUE, y representantes del IMCO acerca de los fundamentos de dicho estudio. Consta de tres partes:

1. Crítica de Alejandro Márquez (IISUE) a la metodología del IMCO.

2. Réplica del IMCO.

3. Contraréplica de Alejandro Márquez.

La información que aquí compilamos fue publicada originalmente en dos artículos de la revista digital UNAM Global.


Listado del IMCO sobre estudio de carreras, “ni válido ni confiable”

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Estudios como el del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), que año con año anuncia cuáles son las 10 carreras mejor pagadas, son trabajos irresponsables y sus resultados producto de serias deficiencias metodológicas. No obstante, quienes las publican nunca advierten de estos fallos al público y, por el contrario, presentan sus cifras como argumento de qué profesión deberían elegir los jóvenes, planteó Alejandro Márquez Jiménez, del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la UNAM.

La evidencia de su poca fiabilidad es que, con frecuencia, las disciplinas que figuraron como las más redituables en cierto año, al siguiente no están, ¿o cómo explicamos que en la relación recién presentada por el IMCO figure Química como la del salario más alto, y que en la de 2016 ni siquiera se mencione? Y lo mismo pasa con el segundo sitial, Servicios de Transporte, que no aparece en la relación presentada en 2015, preguntó.

“¿Con que seriedad te puedo recomendar inscribirte en cierto plan de estudios y 365 días después decirte que siempre no, que la mejor opción es otra, sobre todo si me presento como una entidad que te da siempre información válida y confiable?”.

El problema —expuso Márquez Jiménez— es que el IMCO se basa en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la cual no está diseñadas para captar datos de carreras específicas y ello genera márgenes de error gigantescos. Por esta falta de rigor la academia jamás se atrevería a sacar uno de estos listados, aseveró.

“Estas comparaciones antes las formulaba el Observatorio Laboral de la Secretaría de Trabajo y en su momento le hacíamos las mismas objeciones, pues las cifras usadas —entonces y ahora— no tienen una representatividad suficiente para las diversas profesiones como para hacer estimaciones serias, aunque ellos digan que sí”.

Y si ya se sabe de la poca fiabilidad de estos estudios ¿por qué siguen apareciendo? Porque pagan, responde el investigador. Lo preocupante es que esto tiene una fuerte repercusión mediática que se traduce en cabezales del estilo “Más técnicos y menos filósofos”, como el del periódico La Crónica del 23 de agosto, o “Elige una carrera por la rentabilidad y no por la popularidad”, de El Economista un día antes.

“Como academia, lo que nos queda por hacer es pedir a la gente tener cuidado porque se trata de información que, en la mayoría de los casos, no es válida. Estas listas pueden poner en un pedestal a una disciplina por ofrecer los beneficios más altos y, al año siguiente, ni siquiera considerarla, lo que debería levantar algunas sospechas”.

Una realidad compleja

Al desarrollar su encuesta, la ENOE levanta un registro de personas con educación superior y puede que entre ellas haya de dos a 20 que estudiaron la misma carrera, muy pocas como para establecer algo contundente sobre sus 25 mil o 30 mil colegas empleados, pues no son una muestra significativa, detalló Márquez Jiménez. “Ahí es donde fallan los listados como el del IMCO, pues tener datos tan limitados genera errores al intentar predecir el punto medio salarial”.

En este rubro, el listado del Instituto Mexicano para la Competitividad publica información débil y ello se evidencia al contrastar la de un año con la del siguiente y ver que unas disciplinas aparecen y otras ya no están más. Las estables son aquellas con mayor número de profesionistas, pero considerarlas sólo porque tienen más sujetos insertos en el mercado es un sesgo y nos da un mapa incompleto.

Otro aspecto donde se falla es al intentar anticipar el futuro pues éste es mucho más complejo de lo que creemos. Por ejemplo, resulta complicado saber por dónde avanzará la tecnología, pues podemos anticipar que cierto sector necesitará a muchas personas y al poco tiempo contar con algún desarrollo que desplace a quienes se ocupaban en ese rubro y lanzarlos al desempleo. Ya ha sucedido.

“Tampoco faltan los futurólogos —como les decimos— que aseguran que las carreras del porvenir están en la genómica o la robótica, pero el país no tiene nichos en el mercado de trabajo para absorber a estos profesionistas. ¿Entonces qué hacer?”.

Usar el sentido común.

Listas como las del IMCO que buscan servir de guía sobre qué carrera elegir son resultado de una postura surgida en los años 70, llamada Man Power Approach —o Enfoque de Previsión de Mano de Obra—, el cual, con la pretensión de ejercer ingeniería social buscaba vincular el sistema educativo con las demandas del futuro.

“Durante la dictadura pinochetista esta visión se impuso en Chile y, de forma autoritaria, se determinaba cuántos lugares había y qué se debía estudiar. Visto esto a la distancia podemos inferir que esto no dio resultados especialmente buenos, pues la economía de ese país y la del nuestro no son muy diferentes al día de hoy. Es complicado intentar contener los escenarios por esta vía cuando el mercado de trabajo nos cambia las jugadas de un momento a otro”.

¿Entonces qué se puede hacer? Para Márquez Jiménez parte de la respuesta está en la gente y en su capacidad para ver a su alrededor. A este mecanismo de planeación se le conoce como Orientación Fijada en la Demanda. “De hecho, así despegaron, casi solas, las carreras relacionadas con la computación o la informática. Las personas se dieron cuenta de la necesidad de este tipo de profesionistas y las escuelas empezaron a formarlos. Fue un proceso que se dio casi naturalmente”.

A decir del doctor en Educación, las personas sí saben captar las señales de mercado y cuando perciben que hay alguna oportunidad, se arriesgan y frente a panoramas adversos marcan su distancia. Por ejemplo, se afirma que ya no se necesitan administradores, pero los jóvenes han encontrado la vía para vincular esa formación con otras ocupaciones y le apuestan a esta opción. En el caso opuesto están las carreras agropecuarias, que registran un marcado descenso en la matrícula debido a la percepción de que en la actualidad no les está yendo nada bien, agregó el universitario.

“Me gustaría dejar en claro que en ciencias sociales cualquier cálculo es incierto y quien intente pronosticar el futuro terminará fallando. La realidad nos rebasa y nosotros, como academia, tenemos una deuda con la sociedad, aunque sólo podemos ir hasta donde es seguro, pues sería irresponsable decirle a la gente qué decidir y, de esta manera, ponerla en riesgo. En esto no hay bolas de cristal mágicas”.

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Réplica del IMCO

IMCO2

El objetivo de Compara Carreras es ofrecer a los jóvenes datos estadísticos sobre las consecuencias económicas de la elección de carrera, con el fin de que les sea posible contrastar esa información con su vocación, sus habilidades y sus medios, y tomar una decisión considerando más información. El análisis que hacemos de los datos se basa en una metodología que busca asegurar el rigor, la validez y la confiabilidad de sus resultados.

Sobre los siguientes cuestionamientos respondemos puntualmente:

1) “El problema… es que el IMCO se basa en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la cual no está diseñadas para captar datos de carreras específicas y ello genera márgenes de error gigantescos. Por esta falta de rigor la academia jamás se atrevería a sacar uno de estos listados”.

Reconocemos que los micro-datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) no son una fuente ideal de información para generar estadísticas sobre egresados de educación superior. Es por ello que en las últimas dos ediciones, la recomendación central de Compara Carreras ha sido la creación de una estrategia de generación de estadísticas de seguimiento a egresados que sí permita tener estadísticas que arrojen información sobre la empleabilidad de los jóvenes mexicanos.

Habiendo dicho eso, es necesario revisar los márgenes de error de las estadísticas de Compara Carreras. Para ello podemos utilizar los criterios que el INEGI ha desarrollado para medir la calidad de los estimadores de la ENOE a través del coeficiente de variación, el cual expresa en términos porcentuales la magnitud relativa del error muestral respecto al valor del estimador.

Resumimos los criterios del INEGI en la siguiente tabla, así como la cantidad de estimadores de salario promedio de Compara Carreras 2016 en cada categoría:

Valor del coeficiente de variación Calidad del estimador Estimadores de salarios, de un total de 62 carreras

Menor o igual a 15% Buena calidad 47 (75.8%)
Supera 15% pero no rebasa el 25% Aceptable calidad 11 (17.7%)
Mayor de 25% Baja calidad 4 (6.5%)

La mayoría de las estimaciones de salarios son de buena calidad, situación que es similar en la estimación de otros indicadores. Es importante también aclarar que los resultados se calculan agrupando las carreras según la “Clasificación mexicana de programas de estudio por campos de formación académica” por lo cual se reducen los problemas de tamaño de muestra en la ENOE.

2) “¿Cómo explicamos que en la relación recién presentada por el IMCO figure Química como la del salario más alto, y que en la de 2016 ni siquiera se mencione? Y lo mismo pasa con el segundo sitial, Servicios de Transporte, que no aparece en la relación presentada en 2015, preguntó.”

La exclusión de Química de la tabla de carreras mejor pagadas en la edición de Compara Carreras 2016 y del mismo indicador para Servicios de Transporte en 2015 obedece precisamente a que la metodología del estudio detectó valores atípicos en los datos de la ENOE en los periodos respectivos. La exclusión y su motivo se registraron tanto en la plataforma en línea como en la base de datos del estudio.

Es importante destacar que el dato de salario promedio es solo uno de los 44 indicadores que Compara Carreras presenta para cada grupo de carreras. Nuestra recomendación a los usuarios del sitio, jóvenes o académicos, es consultar toda la información: desempleo, informalidad, sector de trabajo, entre otros.

No es suficiente centrar la discusión sólo en los datos de salarios, respecto a los cuales además del salario promedio, también es importante revisar cuánto gana el 25% con menores ingresos, aquellos a la mitad de la escala salarial y el 25% con mayores ingresos dentro de cada carrera. De esta manera podemos tener un panorama más completo.

Por último, diferimos con el investigador Alejando Márquez Jiménez respecto a que se debe planear la oferta educativa con base a “Orientación Fijada a la Demanda” que depende de que los jóvenes capten “casi naturalmente” las señales del mercado. Al contrario, la evidencia sugiere que sin regulación, sin orientación vocacional y sin acceso a información, una gran cantidad de jóvenes no puede tomar decisiones óptimas, la oferta de programas se expande en contra de los cambiopSmercado laboral y que quienes se benefician son solo las universidades que ofrecen carreras que son demandadas por tradición, que se expanden porque representan una inversión mínima para las instituciones, pero no garantizan beneficios a sus egresados.

El 22 de agosto presentamos Compara Carreras 2017 herramienta que tiene el perfil sobre 68 carreras y 30 carreras técnicas que busca ser una plataforma para que los estudiantes, los tomadores de decisiones y la sociedad tengan toda la información concentrada.

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Contraréplica de Alejandro Márquez

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Agradezco la respuesta del IMCO y comento cuatro aspectos sobre la misma.

1. Sobre la representatividad de los datos para inferir sobre poblaciones.
En la respuesta del IMCO, se reconoce que los micro-datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) no son una fuente ideal de información para generar estadísticas sobre egresados de educación superior. Esto es así, porque en la ENOE la muestra no fue diseñada para tener representatividad por carrera y/o grupos de carreras. La comparación entre profesionistas de distintas carreras sólo sería posible si se hubiera tomado en cuenta este criterio en el diseño muestral y se contara con submuestras representativas para cada carrera o grupo de carreras, lo que hasta la fecha, no se realiza.

2. Sobre el coeficiente de variación como un indicador del error muestral.
El coeficiente de variación se puede estimar para cualquier distribución de datos y es una medida que sirve para conocer el grado de dispersión de una variable. Pero ello no implica que, cuando se aplica a una muestra, sus resultados de facto permitan hacer inferencias válidas y confiables sobre una población dada. Esto sólo es posible cuando la muestra sobre la que se tomaron los datos es probabilística y, por lo tanto, representativa de la población sobre la cual se quiere hacer inferencias. En este sentido, el coeficiente de variación nos permite conocer que tan dispersos u homogéneos son los datos en una variable determinada en la misma muestra, pero por sí mismo, su valor no implica que ciertos datos puedan extrapolarse a la población total.

3. Sobre la posibilidad de planificar el crecimiento de la educación superior
Conocer la forma como se determina la oferta y demanda por educación superior; así como la de los profesionistas en el mercado de trabajo entraña problemas complejos. La experiencia recomienda tener precaución con respecto a quienes consideran tener las claves para alcanzar un ajuste óptimo en el futuro y que se tomen decisiones autoritarias al respecto.

Más bien, se debe asumir que las decisiones que se tomen en la actualidad conllevan en sí mismas márgenes de riesgo que es difícil precisar. En este sentido, la planeación por la orientación fijada en la demanda asume que cada sujeto orienta su propia decisión tomando información del contexto en el cual se desarrolla, pero que ello implica un riesgo en cuanto a los resultados esperados.

Siendo este el caso, incluso el estudio del IMCO, “Compara Carrera”, constituye información del contexto que pueden tomar las personas al momento de decidir qué carrera quieren estudiar, pero bajo la advertencia de que este tipo de estudios no implica una verdad absoluta, dadas las limitaciones metodológicas que presentan este tipo de estudios.

4. Sobre el peso de la carrera en la determinación de las condiciones laborales

Las investigaciones sobre educación y trabajo, incluido el enfoque de capital humano y sus análisis de tasas de rentabilidad de la educación, brindan evidencias de que la carrera no es el único factor que determina las condiciones laborales de las personas en el mercado de trabajo, sino que esto es resultado de diversas variables, entre ellas, la edad, el género, la duración de la jornada laboral, las redes sociales de referencia de las personas, el sector laboral en que se insertan, etcétera. En este sentido, también es necesario tener presente que en las condiciones laborales de las personas influyen muchos factores, por lo que debe evitarse atribuir únicamente a la carrera las condiciones laborales en que se encuentran los sujetos.

En perspectiva, la ENOE brinda información general que resulta útil para conocer cómo las personas con determinado nivel de escolaridad se vinculan al mercado de trabajo, pero esta información tiene límites que es necesario considerar, principalmente cuando se quieren hacer inferencias sobre las carreras profesionales. Esto es un asunto indiscutible y ni la aplicación de análisis estadísticos sofisticados o las buenas intenciones pueden cambiar el hecho de que la muestra de la ENOE no fue diseñada para tal fin.

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Las bases de datos especializadas en educación (parte V) http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6221 http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6221#comments Fri, 13 Oct 2017 19:50:55 +0000 http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6221 Este artículo es la quinta entrega de una serie producida por la coordinación de Biblioteca del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE). Para ver las entregas anteriores, haz clic en cualquiera de los enlaces:

  1. Emeral Insights
  2. Education Resource Information Center (ERIC)
  3. Science Direct
  4. Informe Académico

Héctor Hernández Dávila
Rosa María Oriol Muñoz
Sergio Arreguín Meneses

En las últimas cuatro entregas escribí sobre bases de datos que contienen fuentes de información sobre el área de la educación: Emerald insight, Education Resource Information Center (ERIC), Science Direct e Informe Académico. Ahora escribimos sobre un índice desarrollado en el propio IISUE: el Índice de Revistas de Educación Superior e Investigación Educativa (IRESIE).

El IRESIE inició en 1979 con el objetivo de apoyar a la comunidad académica nacional e internacional en las actividades de investigación, docencia y planificación de la educación, facilitando el acceso a los artículos de revistas científicas y técnicas de habla hispana y portuguesa especializadas en educación, principalmente las de Iberoamérica. El índice incluye artículos sobre aspectos relacionados con la educación, como currículo, evaluación, investigación, enseñanza, aprendizaje, formación de profesores, administración, política educativa y economía de la educación, entre otros. Además, contempla todos los niveles educativos, así como las distintas modalidades y tipos de educación: formal, no formal, continua, abierta, a distancia, especial, de adultos, etcétera.

Actualmente, IRESIE cuenta con más de 145 mil registros hemerográficos, de los cuales 85 mil ofrecen resúmenes y 17 mil enlaces a una creciente colección de textos completos de artículos de más de 960 títulos de revistas. De acuerdo con el desarrollo de las ciencias de la educación y áreas afines en América Latina, El Caribe, España y Portugal, a partir de 2010 han ingresado al acervo de revistas 512 nuevos títulos.

iresie2

En la Biblioteca del IISUE, IRESIE es utilizado como una herramienta de referencia para la recopilación de artículos con el propósito de elaborar estados del arte sobre algún tema educativo e integrar la información en marcos teóricos de trabajos académicos. Utiliza operadores booleanos e índices alfabéticos, además presenta los resultados de las búsquedas bibliográficas con fichas compatibles con gestores de referencia.

La localización de información se realiza mediante búsquedas por palabra e índices alfabéticos. La opción de búsqueda básica ofrece nueve opciones: “Todos los campos”, “Palabra en Revista”, “Palabra en Título”, “Palabra en Autor”, “Palabra en Tema”, “Palabra en Resumen”, “Idioma”, “País” y “Año”. Es el modo de búsqueda recomendado para usuarios que no intentan localizar un recurso en concreto, sino más bien desean realizar una exploración general.

Además de las opciones mencionadas, que limitan los resultados, hay muchas formas de ingresar parámetros de búsqueda. En el siguiente ejemplo, se utiliza un asterisco que funciona como truncador de palabra y recupera todos los términos que inician con “educ”. Al hacer clic en “Buscar”, se recuperarán todos los recursos que contengan las frases “política educativa”, “política en la educación”, “educación y política”, etcétera.

Política educ*

La modalidad de búsqueda básica también nos permite seleccionar si deseamos buscar por “palabra” o por “adyacencia”. Si elegimos la primera, el sistema buscará todas las combinaciones de frases que contengan los parámetros ingresados; este es el caso del ejemplo anterior. Por el contrario, si elegimos “adyacencia” el sistema sólo recuperará registros donde las palabras o frases se encuentren en el orden exacto en el que fueron ingresadas.

Si deseas restringir tus búsquedas por años de publicación sólo necesitas ingresar los años extremos en las casillas correspondientes. Finalmente, cuando se cuente con datos puntuales de algún recurso recomendamos utilizar los índices alfabéticos, que permiten ingresar a listados de “Revista”, “Autor”, “Tema” y “Otros índices”.

Cuando el sistema despliega los resultados de búsqueda encontrarás datos hemerográficos, como autor, título del artículo, revista, año volumen y número, y si es el caso el enlace al texto completo, entre otros. La función “Enviar/Guardar” te puede ser de utilidad para enviar tus registros a tu cuenta de correo. Si te interesa exportar los metadatos para que sean aprovechados por tu gestor de referencia bibliográficas, selecciona el formato “ISI ResearchSoft Tagged”.

IRESIE también ha generado una herramienta llamada VOCABULARIO CONTROLADO. Éste es un listado normalizado de términos o descriptores que permiten sistematizar la recuperación por temas de los mismos artículos de revistas y documentos que ingresan a nuestro Índice. Los términos fueron seleccionados del Tesauro de la Educación de la UNESCO: OEI y del Tesauro del Educational Resources Information Center (ERIC), adaptándolos en lo posible a la terminología utilizada en México. Dicho vocabulario nos garantiza que la recuperación de los artículos que contiene IRESIE mediante temas sea pertinente y eficaz.

Actualmente, el equipo de académicos responsables del Índice se ha dado a la tarea de hacer un diagnóstico de los objetivos, criterios de inclusión y contenido de la base de datos con el propósito de valorar y potenciar IRESIE.

Recuerda que el acceso a IRESIE es libre desde cualquier computadora o dispositivo móvil. Si tienes alguna duda sobre cómo utilizar la base de datos, envía un correo a bibioteca_iisue@unam.mx o dirígete a la coordinación de Biblioteca del IISUE, donde con gusto te ayudaremos.

En la sexta parte de este artículo trataremos más recomendaciones de bases de datos especializadas o que ofrezcan la temática educación. ¡Mantente al pendiente!

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La(s) alfabetización(es) del siglo XXI http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6153 http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6153#respond Thu, 05 Oct 2017 23:25:35 +0000 http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6153 Los analfabetos del siglo XXI
no serán aquellos que no sepan leer y escribir,
sino aquellos que no sepan aprender, desaprender y reaprender
Herbert Gerjuoy en Toffler, 1970

Janneth Trejo Quintana

Saber leer, escribir y hacer operaciones aritméticas básicas son las habilidades mínimas de una persona alfabetizada. Aunque todavía hay rezagos y mucho que hacer en torno a la calidad de la educación en nuestro país, podríamos aceptar que existen avances en términos de la reducción del analfabetismo. Sin embargo, los saberes y conocimientos ya no sólo son generados, construidos y reproducidos con papel y lápiz, o bien, con la ayuda de la imprenta. Más aún, los cambios que observamos no sólo refieren a los soportes, sino también a los lenguajes y códigos con los cuales construimos y transmitimos conocimiento.

En el marco de la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030, los países miembros de las Naciones Unidas acordaron incluir el objetivo 4 (ODS4), el cual garantiza “una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos” (sic). Ya se puede advertir que es central reducir las desigualdades que persisten entre los segmentos de la población más desfavorecidos.

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Crédito de la imagen: Notimex.

De acuerdo con Ana María Reusch, con la llegada del siglo XXI nos vemos obligados a ajustar la alfabetización tradicional a otras competencias básicas tales como: “el desarrollo del habla y la escucha; la búsqueda y el análisis; la resolución de problemas; el pensamiento crítico, y la capacidad de encontrar información, seleccionarla y ser capaz de utilizarla de manera apropiada…” (Reusch, 2012: 135-136).

En las sociedades actuales encontramos una riqueza de medios que nos permiten aprender, conocer, saber, comunicar. La diversificación de lenguajes y códigos se nos presenta como un elemento que describe la complejidad de la época en la que estamos viviendo. Esta complejidad no se esconde en los avatares de la vida cotidiana. Por eso, se requieren nuevas habilidades para generar conocimientos, para interpretar nuestra cotidianidad y para participar de la conversación global. De lo contrario, nos veremos marginados de muchos de los procesos sociales, políticos, laborales, educativos e incluso de entretenimiento.

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Crédito de la imagen: Project Literacy.

En un contexto complejo, limitar la concepción de la alfabetización sólo al desarrollo de habilidades formales mínimas de escritura y lectura impide la promoción del pensamiento crítico, reflexivo y prospectivo. La flexibilidad para crear nuevas formas de pensamiento es clave en las sociedades contemporáneas. De ahí la necesidad de alfabetizar en un sentido más amplio; el cual puede denominarse de distintas maneras: alfabetización digital, alfabetización informacional, alfabetización mediática, alfabetización informática, son los más comunes.

Esta diversidad de nomenclatura responde a la perspectiva o al énfasis que se le da a los dispositivos o medios y los usos que se prevén de éstos en las sociedades contemporáneas. Es decir, el acento puede estar en los dispositivos y ambientes digitales, en la producción y transmisión de la información, en la decodificación e interpretación de los lenguajes de los medios de comunicación, en la creación de espacios de producción y transmisión de conocimiento o en la combinación de dos o más de estas perspectivas.

Así, el crecimiento y los cambios tecnológicos demandan el desarrollo de habilidades y conocimientos para analizar y resolver problemas. En ese sentido, el sistema educativo tiene mucho que hacer, no sólo en la innovación de las prácticas educativas, sino también en potenciar del pensamiento lógico-matemático, el pensamiento crítico y la creatividad para la resolución de problemas. En nuestro país se busca incorporar lo anterior con el programa @Prende 2.0. Este es parte de la Estrategia Digital en Educación de la Secretaría de Educación Pública, el cual se propone incentivar “el uso de las TIC para fomentar el desarrollo de las habilidades digitales y el pensamiento computacional, necesarios en el contexto social y económico del siglo XXI”.

Los retos que conlleva la estrategia y el programa concreto que impulsa el gobierno federal se encuentran en la infraestructura, pero también en su pertinencia en los variados contextos regionales del país, en la creación de los programas de formación de profesores y estudiantes, en los nuevos enfoques de evaluación y otros elementos que prometen ser más y de mayor complejidad. En suma, estamos ante procesos de alfabetización diversos para los que se necesita de la alfabetización básica (escribir, leer, comprender) para evitar la ampliación de las brechas de desigualdad en el acceso a oportunidades educativas, laborales, de desarrollo social y personal, así como de participación política activa.

Las alfabetizaciones contemporáneas son producto del contexto actual. Se trata de la adquisición de herramientas cognitivas para ser un sujeto activo. Por lo cual no es asunto que considere sólo a niños y jóvenes, debe ser un tema que atraviese a toda la población. La adquisición de competencias digitales forma parte de la alfabetización del ciudadano del siglo XXI.

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Los temblorosos días en que volvimos a ser sociedad civil http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6137 http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6137#comments Thu, 05 Oct 2017 22:22:36 +0000 http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=6137 Jesús Aguilar Nery

Septiembre de 2017, mes de terremotos en México, pero también cuando la gente se ha volcado a las calles para reapropiarse del espacio público, que es por definición de tod@s. Entre llanto y estupor se abrieron paso otros sentimientos y valores que nos remiten al cuidado y la piedad por las/os demás. El deseo de ayudar surgió como el zumbido de la alarma sísmica: la mayoría lo ha escuchado para actuar en consecuencia.

La desgracia telúrica también removió cierta parte de nuestra naturaleza-cultura para sacar de cada uno/a algo profundamente humano. La solidaridad y el reconocimiento por los/as demás se manifestó de modo cotidiano después de los temblores; incluso, por momentos se ha desbordado y se ha desplazado como una ola que nos une a pesar de las desigualdades y las diferencias. Dicha fuerza ha revertido, incluso más allá de las zonas de desastre, cierta impiedad y apatía por lo público que parecía ir ganando terreno a la presencia física en las calles hasta recluirse casi exclusivamente en las redes sociales.

La energía liberada de la tierra también sacó un arrojo compasivo que rebasa la mediatización telenovelesca que se empeña el “cuarto poder” en manipular para sí. El control de las imágenes no es privativo de las televisoras o radiodifusoras, pero no nos engañemos, aún lo hegemonizan. La lucha por establecer el ritmo del drama es una golosina que incluso algunos peatones disputaron por momentos de modo perverso o embaucando a sectas y extraviados/as.

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Brigadistas trabajan en un edificio colapsado en la Colonia Obrera de la Ciudad de México. Crédito: ProtoplasmaKid.

Siguiendo la lucidez de Monsiváis, hemos podido atestiguar nuevamente -como hace poco más de tres décadas y en otros momentos de la Historia (y de otras historias) de esta nación-, el color de “los rituales del caos” en el sureste y el centro del país. Esas ceremonias que van performativamente no sólo despejando los escombros de las edificaciones sino de la ciudadanía, esa casi de manual: de las filas enormes pasando cascajo, víveres, pero también van pasando conciencia social, como se decía antaño; pretenciosamente diría que observamos la emergencia de esa que los politólogos llaman la sociedad civil.

El famoso pueblo “en acto”, hace presencia en la esfera pública tras el desastre, aunque a menudo rápidamente se ve ensombrecida por la policía o el ejército. La aparición gubernamental-estatal busca encabezar y, de hecho, arrebata la dirigencia de los trabajos, de los medios y los fines, pero no sin batalla, no sin consecuencias.

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Jóvenes distribuyen víveres en el Estadio Olímpico Universitario. Crédito: Gaceta UNAM

La ciudadanía ha hecho acto de presencia y ha conmovido hasta a los/as indolentes, se trata de una llamarada que tiene reminiscencias de movimientos sociales como el MUP (Movimiento Urbano Popular). Esas palabras que ahora pertenecen literalmente a otro siglo no parecen describir lo que se vislumbra. Pero hay cierta hermandad con los hechos recientes que nos levantan capas de miedo, indiferencia y desconfianza, para volverse esperanza mezclada con otros sentimientos. Esperanza que se remueve y huye a la velocidad con que la tierra vuelve a cimbrarnos, pero no se disipa, no desaparece y vuelve tal vez un poco más rebelde. Se escuda en esa creencia ciudadana de que somos más iguales que diferentes, arraigada en valores casi en retirada: que vale la pena darnos la mano, y entre más mejor; que compartimos la desgracia mediante los acordes del “cielito lindo” y luchamos por levantarnos al sonoro rugir de “sí se puede” ser mejores. Y se demuestra en innumerables experiencias y actos más o menos generosos, desde el ímpetu de las/os jóvenes por ayudar a desconocidos/as, hasta quienes salen de sus casas para brindar un vaso de agua, una torta, un gansito, un techo, pero también una sonrisa, un roce o una mirada reconfortante, esperanzadora.

En cualquier caso, la fuerza de los movimientos telúricos ha puesto en la superficie del espacio público nacional la presencia de esa elusiva sociedad civil. Pero debe también señalarse que para permanecer visible debe trascender esta coyuntura, actuar democráticamente en distintas escalas e intervenir organizadamente en los debates y quehaceres de la agenda pública, no sólo donde han padecido el desastre. Esto nos recuerda que, parafraseando a Calvino, hay cosas que en el infierno no son infierno y debemos hacer que duren y abrirle espacios, para ello debemos establecer objetivos comunes (por el bien común antes que el individual) y rebasar el “cortoplacismo”.

En otras palabras, tenemos ante nosotros la responsabilidad de que este reencantamiento por las cosas públicas tenga repercusiones en distintos ámbitos de nuestra vida y comunidad, incluidos el pedagógico y el educativo: ¿Cómo traducir los aprendizajes de la presencia activa de la sociedad civil, de la movilización ciudadana a las aulas? ¿Cómo aprovechar esta coyuntura para la educación de niños, niñas y jóvenes? Cuestiones que, entre otras, cada quien ha de responder de modo riguroso, según sus posibilidades y trincheras.

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Reflexiones en torno a la edición digital http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=5992 http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=5992#respond Thu, 31 Aug 2017 22:53:35 +0000 http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=5992 Jonathan Girón Palau

El Coloquio Internacional de Lectura y Edición Universitaria[1], realizado en el marco de la Feria Internacional del Libro Universitario organizada por la Universidad Nacional Autónoma de México, surge como un espacio para la reflexión de dos actividades fundamentales para el quehacer universitario: la edición y la lectura. El Coloquio mantuvo como eje de preocupación lo digital: desde los nuevos formatos de edición universitaria que van más allá del PDF o ePub, hasta la responsabilidad del editor –la comunicación y difusión de la cultura– y el reconocimiento de que su razón de ser reside en el lector.

Es evidente que el debate sobre el futuro del libro digital por encima del impreso quedó atrás, si bien otras controversias en torno a estos dos modelos (como el flujo editorial y la complementariedad entre los formatos) sigue presente y en aumento. No obstante, es un hecho que lo digital, más allá del libro como versión en cero y unos de su contraparte impresa, está aquí; se nos presenta como editores y como lectores. La hemos construido. Como editores y curadores de contenido nos enfrentamos todos los días a temas de visibilidad y conservación, como usuarios su ubicuidad nos atrapa. Sus posibles futuros nos abruman y entusiasman por igual.

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Vista de la Feria del Libro Universitario (FILUNI) 2017.

La cantidad de datos, sus posibilidades de conocimiento y de control, así como los escenarios que permiten construir son una realidad que necesitamos abordar. La comunicación digital plantea un mar de posibilidades, pero sólo si como universitarios entendemos y enfrentamos sus implicaciones éticas. Si asumimos el compromiso que los nuevos formatos nos entregan, las posibilidades para cumplir con nuestra tarea de generar y difundir el conocimiento se incrementan. Sin embargo, es fundamental adoptar una actitud crítica. La lectura, cualquiera que ésta sea, requiere una apropiación del texto para transformarlo en un instrumento de visión crítica. Sobre todo, la reflexión en torno a la investigación y los contenidos se hace imperativa en un mundo en que la educación se ve amenazada por una visión técnica al servicio de las necesidades mercantiles. La lectura sigue teniendo implicaciones estéticas y sociales. Y el editor debe atenderlas.

Es de celebrar que un tema central en el Coloquio fue la función de la universidad; la certeza de que la divulgación de la ciencia, las humanidades y las artes no puede estar al servicio del sistema curricular que exige artículos como moneda de cambio. ¿Para quién publicamos? Si bien como editores académicos asumimos a los investigadores como nuestros lectores, nuestra responsabilidad nos exige pensar en un público más amplio. Avanzar en la investigación es necesario, pero también lo es atraer y educar a nuevas generaciones.

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Panelistas durante el Coloquio de Lectura y Edición Universitaria (FILUNI 2017).

No obstante, el sistema tradicional de edición universitaria no permite actuar con rapidez para responder a nuestra responsabilidad social. Se hace evidente la necesidad de encontrar nuevas formas de cubrir las necesidades de nuestro público. Y el ecosistema digital lo permite. Nos facilita publicar conversatorios, entrevistas y ensayos de manera rápida. No por seguir la inercia de la inmediatez que las redes sociales imponen, sino porque es necesario reflejar los mapas del mundo que la ciencia y las humanidades pintan para entender mejor nuestro contexto. Si los científicos hacen ciencia, los editores tenemos la tarea de narrar esas cosmovisiones. Esto es posible, pero es necesario que aceptemos los distintos tipos de lectura y formatos. Parafraseando a René Muñoz, los editores académicos debemos trascender la idea de publicar libros para pensar en publicar contenidos. Lo importante en la edición universitaria son las ideas, no las obras.

El libro impreso, como vehículo de conocimiento, tampoco escapa al mundo digital. La construcción de saberes en el siglo XXI es multimodal y se puede enriquecer mediante la interacción. La “otra pantalla”, como denomina José Antonio Millán a la realidad digital que acompaña a la análoga, presenta oportunidades hipertextuales que hacen posible conversar con otros puntos de vista, dándonos nuevos enfoques y una visión crítica. Ante esta nueva realidad se nos propone, como editores académicos, ser guía de autores y lectores en el mundo digital.

Desde la edición de revistas académicas el camino andado es mayor. El acceso abierto ha permitido la visibilidad de las investigaciones, pero ahora es fundamental dar el paso hacia la liberación del conocimiento. El énfasis se pone ahora en los datos abiertos; es decir, investigaciones abiertas que permitan al público utilizar los datos, reutilizarlos, reinterpretarlos y compartirlos en el entendido de que el conocimiento generado en las universidades debe atender las necesidades de la sociedad. Sin embargo, es evidente que ante del cambio de paradigma editorial, se requiere un cambio en la forma de hacer investigación. Sobre todo, es importante entender la labor de comunicación universitaria como una tarea colaborativa; de otra forma, no podremos hacer frente a las oportunidades y problemas del presente.

Así, el panorama se plantea diverso, desde crowdsourcing de parte de los bibliotecarios para la financiación de nuevos proyectos editoriales hasta la creación de nuevas narrativas digitales. Esto significa pasar de la literatura digitalizada a una literatura digital, cuyas oportunidades textuales y multimedia pueden enriquecer la creatividad, el conocimiento y las ideas.

Editar en la universidad del siglo XXI implica un trabajo serio de los distintos actores académicos: investigadores, editores, bibliotecarios, ingenieros en sistemas y administrativos. Implica, también, cuestionarnos sobre la inercia que la tradición nos ha heredado, al tiempo que reflexionamos sobre las implicaciones éticas, sociales y políticas de nuestro quehacer cotidiano. La tarea no es fácil, pero es momento de enfrentar el reto que se nos impone.

[1] Las ideas centrales de este texto fueron expuestas por los generosos panelistas, yo simplemente retomo, mezclo y, probablemente, las malinterpreto. En especial, me gustaría destacar las palabras expuestas por Alejandro Piscitelli, Juan Felipe Córdoba Restrepo, Ana Cuevas Badallo, José Gordon, René Muñoz, Juan Pablo Alperin, Bianca Amaro, Elena Giménez, Mónica Nepote y José Antonio Millán, de quienes he intentado extraer las ideas centrales.
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Las bases de datos especializadas en educación (parte IV) http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=5972 http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=5972#comments Thu, 31 Aug 2017 18:42:52 +0000 http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=5972 Sergio Arreguín Meneses

En las tres entregas anteriores escribí sobre bases de datos que contienen fuentes de información sobre el área de la educación: Emerald Insight, Education Resource Information Center (ERIC) y Science Direct. Ahora es el turno de Informe Académico. Esta herramienta ofrece acceso principalmente a periódicos y revistas en texto completo de varias disciplinas académicas de Iberoamérica en idioma español y portugués.

Actualmente, Informe Académico consta de más de 8 millones de registros, en tanto que la colección dedicada a la temática “educación” consta de más de 100,000 recursos, entre ellos noticias, artículos de revista, libros y publicaciones académicas.

La localización de información se realiza mediante una sola caja de búsqueda con 4 posibles campos: búsqueda básica, tema, publicación y documento completo. En ellos puedes ingresar tus parámetros de búsqueda generales; por ejemplo, ingresa sin comillas “educa*”, selecciona en la casilla el parámetro “Búsqueda básica”, haz clic en el botón “Buscar” y lograrás recuperar todos los recursos que contengan la palabra educación tanto en español como en portugués. Siguiendo con el ejemplo, el sistema te devolverá más de 30,000 registros que podrás filtrar mediante diversos parámetros a manera de un descubridor. Estos parámetros aparecen en el menú del lado derecho y son: tipo de contenido, texto completo, imágenes, buscar en resultados, fechas de publicación, temas, tipo de documento y publicación.

Si te interesa acotar más la búsqueda de nuestro ejemplo, en la caja “buscar en resultados” agrega la frase sin comillas “reforma educativa México”. El sistema te devolverá menos de 50 resultados, que puedes seguir delimitando de la misma forma. Para ver el texto completo en pantalla, escucharlo o descargarlo en PDF, sólo cliquea el título. Además, en esa misma pantalla tienes acceso a una caja de herramientas que te permite citar, enviar por correo electrónico, imprimir, guardar en una carpeta electrónica, descargar en formato mp3 para escuchar el podcast del artículo, entre otra funciones.

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Ahora bien, si tu estilo de búsqueda es más sistemático o ya tienes muy delimitado tu tema de investigación, entonces te recomiendo utilizar el “Buscador de temas”, función a la que accedes mediante la hoja de inicio de Informe Académico, debajo de la caja de búsqueda principal. Esta forma de buscar te permite descubrir información mediante gráficos que se presentan de manera dinámica bajo el contexto del propio término que localizar; es decir, si necesitas identificar todo lo relacionado con el tema educación, tanto en español como en portugués, en la caja de búsqueda ya dentro del “Buscador de temas” escribe nuevamente el parámetro que utilizamos en el ejercicio anterior sin comillas: “educa*”, haz clic en el botón “Buscar” y enseguida aparecerá un gráfico circular o en mosaicos -despliegue que podrás elegir una vez que aparecen los resultados.

Siguiendo con este ejercicio, elige la opción “gráfico circular” para que puedas visualizar todos los términos jerarquizados y asociados a este parámetro de búsqueda. Ahora aparecerán en la primera jerarquía las siguientes categorías: Años, Política, Problemas, Trabajos, Palabras Clave, entre otros. Si eliges Política, encontrarás más categorías como por ejemplo México. Al seleccionar esta última sección, un cuadro del lado derecho aparecerá con los datos bibliográficos de los recursos disponibles, cliquea el título y tendrás acceso al texto completo con todas las funciones y herramientas que describimos anteriormente.

Recuerda que el acceso a Informe Académico es libre desde cualquier computadora o dispositivo móvil conectado a alguna red de la UNAM o, desde casa con la clave de acceso remoto. Si tienes alguna duda sobre cómo utilizar la base de datos, envía un correo a bibioteca_iisue@unam.mx o visita la coordinación de Biblioteca del IISUE, en donde con gusto te ayudaremos. En la quinta parte de este artículo trataremos más recomendaciones de bases de datos especializadas o que ofrezcan la temática educación. ¡Mantente al pendiente!


Por si te los perdiste…
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¿Qué salió mal en el examen de COMIPEMS? http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=5928 http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=5928#comments Thu, 31 Aug 2017 16:00:45 +0000 http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=5928 El 5 de agosto de 2017, la Comisión Metropolitana de Instituciones Públicas de Educación Media Superior (COMIPEMS) dio a conocer los resultados del examen de ingreso al bachillerato, para el que se habían registrado 325 403 aspirantes.

Dos días más tarde, se anunció que había ocurrido un error al calificar 11 051 exámenes de jóvenes que aspiraban a una de las opciones de educación media superior que ofrece la UNAM. Esta cifra posteriormente se elevó a 14 046.

Tras culminar su revisión, la Universidad anunció que 3 613 aspirantes que habían sido rechazados inicialmente tendrían derecho a ingresar a una de las opciones de educación media superior que ofrece esta institución.

Para saber más sobre este error y comprender las repercusiones que tendrá, hablamos con Alejandro Márquez, especialista en economía de la educación del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE) de la UNAM.

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Escuela Nacional Preparatoria, Plantel 5.

¿Alejandro, cómo funciona la prueba COMIPEMS en la UNAM?

La UNAM tiene sus propios exámenes; sin embargo, en los sistemas de puntaje para la asignación de lugares sus resultados deben sumarse a los de las demás escuelas. En ese sentido, aun cuando se dice que son exámenes de la UNAM, los procesos de selección se hacen considerando los resultados de los otros chicos.

Esta es una prueba que, hasta donde sabemos, aplica el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (Ceneval) de acuerdo con la Guía EXANI-I. Las preguntas tienen diversos niveles de dificultad con el fin de que la mitad de la población se ubique por debajo de la media, y la otra mitad hacia arriba. El hecho de que casi siempre los promedios de esta prueba se ubiquen por la mitad del total del número de aciertos implica que la prueba está cumpliendo su cometido. Los que obtienen muy malos resultados son muy pocos; los que obtienen muy altos resultados, también. Es decir, se busca una distribución más o menos normalizada.

El Ceneval, que es la institución que aplica las pruebas y las califica, ha dicho que ellos no son los culpables de que los chicos se queden fuera o dentro de determinada institución, dado que cada una de ellas decide a quiénes acepta y a quiénes no con base los puntos obtenidos por el aspirante y los lugares disponibles. En otras palabras, se aplica un conjunto de criterios para empatar el resultado de la prueba con el punto de corte de cada institución; así se resuelve si el alumno queda en su primera, segunda, tercera o décima opción.

El proceso de elaboración de las pruebas es sumamente costoso porque cada uno de los ítems debe reflejar un determinado nivel de dificultad, el cual debe ser muestreado o probado poblacionalmente para que el examen no resulte demasiado fácil ni demasiado difícil. Recordemos que los distintos niveles de dificultad buscan que la población a la que se aplica se distribuya normalmente de acuerdo con el grado de dominio que tiene sobre los temas incluidos en la prueba.

La prueba PISA, por ejemplo, tiene la capacidad de invertir sumas importantes de dinero para obtener más y mejores ítems porque la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) cuenta con mayores recursos, que son proporcionados por los países que participan en la prueba. Ceneval o el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) no tienen los mismos recursos. Eso hace que cada una de las versiones de los exámenes sea muy difícil de obtener. Sin embargo, se asume que estas dos instituciones tienen el cuidado de realizar las pruebas técnicas necesarias para que sus pruebas resulten adecuadas.

Cabe advertir que en cada aplicación de las denominadas pruebas estandarizadas, usualmente se debe contar con tres o cuatro versiones del mismo examen; es decir, aunque las preguntas pueden diferir, todas las versiones de la prueba miden lo mismo y tienen el mismo grado de dificultad. Para lograr esto es que se necesitan los análisis técnicos a los que son sometidas las pruebas en su diseño y es la razón de que resulte costosa su elaboración.

Actualmente, estas pruebas cuentan con respuestas de opción múltiple. Hay algunas opciones que no tienen nada que ver con la pregunta. Otras son semejantes a la respuesta verdadera; se las llama “distractores” y se las utiliza para conocer el dominio que tienen los sujetos sobre un tema. Pero el hecho de que cada pregunta contemple al menos cinco opciones de respuesta implica que se debe tener un control muy preciso a la hora de calificar los exámenes para asegurarse de que se utiliza la plantilla de respuestas correcta para cada versión del examen.


¿Cómo se relacionan la COMIPEMS y el Ceneval a la hora de aplicar el examen?

COMIPEMS es una organización que regula la competencia. El que aplica los exámenes, hace el conteo y saca los listados con resultados es el Ceneval. Es como si la COMIPENS recurriera al Ceneval para que ellos lo hicieran en la práctica.


¿Tenemos información suficiente para saber dónde estuvo el error? ¿Cómo podemos estar seguros de que el error se limita a esos 14 000 exámenes?

El problema pudo ocurrir cuando se calificó un grupo de exámenes con la plantilla incorrecta. Otra posibilidad es que se asignara mal la clave a algunos de los exámenes. Lo que no queda claro es cómo determinaron que, de los 174 279 jóvenes que hicieron examen para entrar a la UNAM, sólo 14 046 tuvieron ese problema.

Se necesita tener mucha claridad al respecto, sobre todo ahora, cuando parece que la gente comienza a aceptar las evaluaciones, aunque todavía hay quien manifiesta una amplia desconfianza hacia ellas. Como dijo Eduardo Backhoff, consejero presidente del INEE, estos problemas son desafortunados porque la perspicacia y la sospecha de que las cosas no se hacen bien son muy difíciles de reparar.

Se necesita tener mucha claridad al respecto, sobre todo ahora, cuando parece que la gente comienza a aceptar las evaluaciones”

Lo que falló aquí es un aspecto técnico que tiene fuertes consecuencias. La prueba EXANI-I se considera una “prueba de alto impacto” (PAI) por la magnitud de los efectos que genera en los sujetos. Al ser una PAI existe una gran responsabilidad de cuidar todos los aspectos técnicos para que los sujetos tengan la certeza de que están siendo bien medidos. Cuando ocurre un error de este tipo, toda la confianza se cae. Incluso leí que mucha gente está dudando de que en años anteriores se haya presentado el mismo problema sin que nadie lo reconociera.

Por eso creo que las autoridades vinculadas a este proceso deben ser lo más claras posible: habiendo varias versiones del mismo examen, ¿cómo acotaron el problema a estos 14 000 jóvenes?


¿Cuáles son los mecanismos de verificación que tienen quienes califican la prueba para confirmar los resultados? En una prueba tan costosa, debería haber algún filtro antes de publicarlos.

Debería existir una serie de controles. Creo que el hecho de que la prueba se aplica cada año hace que los procesos de revisión se vuelvan laxos. Hay errores humanos que pasan desapercibidos, pero cuando son de esta magnitud el propio impacto de la prueba hace que sean muy visibles. El hecho de que antes no se haya tenido una situación similar (o nadie se haya manifestado al respecto) no implica que nunca hayan fallado; simplemente, esta vez el error fue muy grande. Y hay que considerar que la calificación es relativamente fácil de obtener con los nuevos sistemas (bases de datos, programas estadísticos) que se han desarrollado. Lo único que hay que hacer es aplicar la plantilla de respuestas correcta y verificar que coincida con lo que se conoce como el “tren de respuestas” de cada uno de los aspirantes.


De los 14,063 exámenes mal calificados, 3,613 obtuvieron puntaje suficiente para entrar a la UNAM. ¿Qué implica esto en términos de costos extra?

Claro que implica un alto costo. Cada alumno exige mayores esfuerzos institucionales, en la economía de la educación es importante estimar los costos por alumno. Muchas veces parece que año con año los presupuestos van para arriba, pero cuando controlas la inflación y divides entre el número total de personas que se están atendiendo en cada institución escolar, descubres que los crecimientos son mínimos o inexistentes. Esto implica que, a veces, los recursos están siendo sobre explotados.

Para algunos niveles educativos, esto significa que la expansión se lleva a cabo a través de los salarios de los trabajadores (académicos, administrativos, directivos), porque ellos no ven crecer su sueldo, pero sí el esfuerzo que implica atender a una mayor cantidad de alumnos. En ese sentido, son ellos quienes están pagando el costo del crecimiento del sector escolar.

La expansión se lleva a cabo a través de los salarios de los trabajadores (académicos, administrativos, directivos)”

Existe algo que, en economía de la educación, llamamos “costos marginales”. Cuando tienes un salón con 20 alumnos, el costo de meter a uno más es marginal (casi nulo). Sin embargo, cuando ya tienes 50 alumnos y todas las bancas están ocupadas, incluir una más implica un alto costo. Entonces, para mantener condiciones aceptables, se tendría que construir un nuevo salón, contratar un nuevo maestro y adquirir nuevas bancas, entre otros costos. Cuando hablamos de sobrecupos, se afectan definitivamente las condiciones en las que una institución ofrece servicios educativos.


Finalmente, ¿qué opinas sobre este tipo de pruebas estandarizadas como criterio único para admitir a los alumnos a las distintas opciones educativas del nivel medio superior?

Cuando surge este tema, mucha gente voltea a ver el proceso de selección de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), que utiliza un sorteo. Mucha gente parece estar de acuerdo con este sistema porque quita de en medio las objeciones que se pueden hacer a las pruebas de logro académico; a saber, que las variables socioeconómicas y culturales están altamente vinculadas con los puntajes de los exámenes. Es decir, que las pruebas de logro académico también implican un proceso de selección social.

En la UACM dicen “quitamos la selección social y nos quedamos con el sorteo”. Pero, en realidad, la mayoría de la gente está más inclinada a aceptar un criterio de mérito académico como algo que les otorga o no las oportunidades que un simple “no me tocó”. Lo que se había logrado con esta prueba de ingreso único a la educación media superior en la Ciudad de México es que todos estaban en el mismo sistema de oportunidades. Y la gente iba aceptándolo bien. Por eso resultó tan desafortunado el error que vivimos este año, porque pone en juego toda la veracidad del proceso.

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